El muerto


El muerto se levanta
con cara de infante al volver a vivir
muerde su lengua
y felicita al universo
por la creación del paraguas
por la publicación diaria del horóscopo
y por la capacidad de soñar,
da ágiles saltos sobre los charcos
pareciendo tijera dislocada
y se acurruca junto a su sombra
para contemplar el silencio.

Su sonrisa es parecida al mes de julio
su pecho se infla al inhalar vida
la cual va regalando con cortesía y sin discriminar,
adora la perfección de las rocas
el verde de los pepinos
las cabezas de ajo
el tesón de las hormigas
y las polillas que eligieron hogar en su armario.

El muerto se levanta
como resorte disparado a Marte
nunca estuvo muerto
simplemente estaba triste
triste tan triste
que se sentía muerto,
pero hay que estar verdaderamente triste
para darse cuenta que se está más vivo que nunca,
triste de los tristes gélidos
de los corrientes
de los aptos
de los fantasiosos
de los sustanciales
de los usuarios de la envidia sana
y de los tristes autocomplacientes
que parecen un manojo de llaves
sin puertas que abrir.

El muerto se levanta
grita sacando su lengua de fuego
tiene armadura de cascara de huevo
y el filo de su espada es equivalente al de los abismos
que van dejando sus lagrimas al caer,
el muerto tiene que entender
que su sangre le pertenece a los volcanes
sus lagrimas al rocio
y su corazón a acuario,
el muerto tiene que enterarse
que está más vivo que nunca.

Pienso en la muerte


Pienso en la muerte
 la imagino en todos los sitios
 la idealizo
 la aborrezco igual que a la ignorancia
 la temo
 pienso en la muerte.

 Quedo en silencio
 como lápida soleada
 me interpelo
 me entristezco
 pienso en la muerte. 

 Rememoro mis sentimientos
 y pienso en la vida
 me atormento
 me aturullo
 pienso en la muerte. 

 ¿Dónde van a parar 
las ideas
 los sentimientos
 y los deseos al morir?
 ¿Quedarán flotando
 se desparramarán por el espacio
 alimentarán la esperanza de los vivos
 o abrazarán el nuevo nacimiento? 

 Pienso en la muerte
 como el agua del grifo piensa en las tuberías
 como el agua de las tuberías piensa en el mar
 pienso en la vida
 como la lluvia piensa en las nubes
 como piensan las nubes al mirar el mar. 

 Pienso en la muerte
 en el embudo negro
 en el nido blanco
 en el cristal opaco
  en la semilla de madera
 y en la sonrisa ajena. 

 Pienso en el universo
 en sus galaxias
 en sus planetas
 pienso en la vida
 la imagino en todos los sitios
 la idealizo
 la aborrezco igual que a la ignorancia
 la temo
 pienso en la muerte.

El juicio final


En un día cualquiera
de un mes cualquiera
de un año cualquiera
sin avisos, sin preámbulos
escapando de fechas proféticas
y conspiraciones globales
llegó el juicio final. 

No reinó la oscuridad
ni menos se vio el cielo sangrar
los mares permanecieron intactos
los verdes siguieron siendo verdes
los amarillos, amarillos
los rojos, rojos
resumiendo
todo estaba en la más utópica normalidad. 

Los primeros gritos se oyeron
llenando al globo de un eco de espanto
y todos,
pero todos
gordos, flacos, pelados, peludos, altos y bajos
quedaron asombrados
perplejos
apocados
petrificados
en la línea que lleva el tiempo. 

Todo ser vivo se elevó al cielo
perdiéndose tras una brillantes luz que cegaba los ojos
digo: Todo ser vivo
arboles y sus largas raíces
mares absorbidos sin siquiera derramarse una gota
animales de todas las especies
plantas e insectos
todo ser vivo
excepto los seres humanos
digo: Todo ser vivo
excepto los seres humanos.

Tata Lucho


Hospital militar
zona oriente de la capital
día de visitas
por todos los sitios
la familia, los amigos
los conocidos, los no bienvenidos
los doctores y los enfermos
todos cuidadosamente distribuidos
ante mi camino. 

La maquinita de café
la multitud fumando
la multitud sentada
el televisor en mute
los pasillos artificiales
el olor a destierro
las puertas prohibidas
y las miradas de esperanza.

Escalera o ascensor
a veces no hay tiempo
y el corazón tiene boca y grita
“tu tata se nos va”.
Escalera séptimo piso
y el corazón tiene dientes
para morderte los talones,
y el recuerdo se parece a los escalones
a los siguientes
y a los anteriores
que se fusionan en el tiempo
para lanzarte como cohete al presente.

Tu tata ha muerto
me dijo mi tía al verme aparecer
por entre las dimensiones
elípticas de la vida,
aflorando los por qué
y los dolores de alma. 

Camine a la despedida agónica
para ver la muerte en sus ojos,
lo besé
lo abrasé
aún lo hago,
y en la privacidad de la habitación
lo deje partir
como luz a través de la ventana,
y antes de perderse más allá de la línea imaginaria
me dijo hasta pronto, 
mientras yo llorando y llorando
como ahora mismo lo hago
le imploraba por favor que volviera.

Alone


La voz se pierde por entre el eco
y la lluvia es solitaria, 
nunca las puntas de los pies
terminarán la carrera
y el amanecer es solitario,
la ventana del autobús
el suspiro
la niebla
y los detalles me hacen parecer más solo. 

La soledad se quedo enajenada
duerme con la boca abierta
se acurruca en los muros fríos
y se parece a las olas
que rítmicamente se acercan
cubriéndome con su mando luminoso y elegante. 

Desde la montaña más alta
se pueden comer nubes
e incluso masticar delirio, 
pero yo no quiero estar solo
yo quiero ser el caracol que se alimenta de las rosas
el perro que lame los pies
el duende que se esconde detrás de los maseteros
y el espantapájaros que se enamoro de la luna.

Sí,
yo quiero ser caracol para construir carreteras
perro para enseñar fidelidad
duende para bañarme en la tierra
y espantapájaros para salir de compras un día de rebajas.

La soledad invadió  la sombra
para dejar en silencio la ciudad
los gritos más elocuentes
ya no rompen vidrios
y la sangre lentamente
se va perdiendo por el horizonte,
mientras los ojos
se quedan como rocas
prisioneros en la arena.

Muerte cósmica


No olvides la prueba de la monedita
al comprobar si la cama está bien tendida,
pero no te quedes perdido
ante el rebote drástico
ni menos encandilado ante el constante.

El tiempo sin vergüenza pasa
la mente no consigue dar con el embustero
la coincidencia va ganando la carrera
y los cuerpo desnudos perfectamente fabricados
ya los venden en los supermercados,
también los ojos de colores
y los manuales para el corazón.

La sonrisa no la venden
ni la hemos extraviado,
nos la han robado.
Imploremos,
para que no te tapen con tierra
y te dejen a oscuras
ni menos te quemen lentamente
llorando humo y transpirando cenizas.

Despierta de una vez
al habitante que vive en tu cabeza,
al que le cobras el arriendo diariamente
de un lugar infestado
de pensamientos ajenos
moralejas memorizadas
y reacciones en cadena.

Déjale ver el mundo, 
desde la luz de tus ojos cerrados
hasta el yocto que te rodea
desde el milagro de la sinapsis
hasta el viaje del alma
desde la máxima vibración
hasta el silencio del amor, 
llenándose de luz
para parecerte al sol
y morir iluminado.