Un corazón testigo


El tonar de una orquesta con sinfonía en el alma,
el placer entero de recuerdos iluminados por encuentros que corrompen,
la conciencia agrupada y el llanto interior de una sensación de culpa.
La vida y el descontento, 
golpeando la tranquilidad sensual de un corazón agitado,
conformidad idealista, 
sentimientos con toques exagerados, 
pero con habla propia.

La vida la pide como pidiendo rescate,
un rato con la vista perdida para encontrar eso extraviado, o simplemente para atestiguarme la verda,
tremenda honestidad perdida, 
que trata de encontrar un regazo interior.

Pido a los sueños clemencia y descanso, 
hay imágenes que no dejen pausa,
recuerdos que aún pasan y desearía seguir viviendo.

Marchita y egocéntrica es a la vida por momentos, 
en donde las marcas pausadas las pone el corazón,
flores secas amarradas y entregadas,
dejadas en agua, 
son del recuerdo.

Un sol naciente,
una lluvia preliminar, 
son del pasado,
una sonrisa al oído y un beso con labios de luna llena,
son del presente.

Una cita poseída por los instintos arrogados en las sabanas, también chillidos acompañados de gemidos, 
y unos ojos llorosos, como entregándolos para donarse por completo.

Sonrisa que lleva viento, 
un abrazo con pensamientos extraídos de antiguos pasajes,
un trato escrito por los cuerpos, 
firmado con los besos,
un daño cobijado, entregado en bandeja.

Miedo inmenso abrigado y extraído,
a un corazón indolente con futuro en soledad,
el caer del peso de los sentimientos,
la pausa y el pensamiento, 
de un presente complejo.

Un Futuro extraviado,
letras presentes e incomprensibles, cruzadas y apretadas,
llegó el destino y simplemente cegó,
una operación a corazón abierto, 
con anestesia general inyectada al corazón,
y una próxima estadía,
al desierto más oculto que se esconde en el interior.
El corazón se cansará.....
pedirá extradición.....
También llorando en una esquina lleno de muerte,
pedirá atestiguar y cumplir la culpa.