El escondite, próxima salida la felicidad


Los escondites preferidos y valga la redundancia, 
son aquellos que escondemos y tenemos en secreto sin destello.
 
Más claro es echarle agua y aunque mojado quedemos, 
como ocultamos y nos cobijamos entre abrazados.
 
Prefiero esconder y pasearme sin artimañas entre las sabanas ciudadanas por donde recorren los cabizbajos,
y me refiero a los normales, 
no a los bigotudos ni menos a los que entre cuentan.

Les hablo a los ciudadanos de la vida, 
a los buscadores de tesoros en sus almas, 
a los inconformes porque son buenos y creo que hablo claro.
A los alegres por un rato y que viven del aparentar,
a los llorones porque no entienden y se sienten un poco solos,
a los débiles a la autodestrucción,
que pobres sin amparo,
a los ciegos de entendimiento,
y a todos aquellos que simplemente buscan salir del escondite. 
 
Pensando y dejando que la mente altiva deje brotar el máximo placer,
cito a luz y como lo hace un pregonero en su cantar, 
canto sin dejar fronteras por los descuidados escondites.
 
Pero no canto porque de cantor peco y desafino,
solamente trato y rallo, 
en un cantar que habla de escondites donde duermen escondidos volantines de vuelo alto y con libertad. 
 
Como enumeradas y en repisas finas de larga talla son los escondites,
y escondemos en los escondites,
y es que es obvio porque así lo pide, 
y con verso y sin verso me explayo y relato,
¿Porqué esconderse entre ramas y mirar avergonzado?. 
Sin duda me equivoco y aunque creo que no estoy loco,
creo que el ser feliz,
me importa un poco.

Dentro del núcleo magnánimo donde cada uno guarda sus delirios, 
existen arrojados pequeños salvavidas,
toques mágicos, actuaciones deslumbrantes, aplausos y agradecimiento al vivir.
Para que mentir, 
y menos a uno mismo,
el escondite más oculto es donde guardo el ser feliz. 
 
¿En qué toca y roza el destello diario,
que sucumbe como en vuelo a tierra y nos deja desamparados?,
¿En qué parte y donde la encuentro, el catarsis complejo del ser?
¿Por donde se fueron los sueños?
¿Y si ya es demasiado tarde?
¿En que lugar se guarda el libre respiro?
¿Dónde pierdo la razón de sucumbir ante la vida?
¿Dentro de que se guarda?
¿Y donde consigo aquella salida?
 
En una lucha de fuerzas se ha convertido la vida y el destino,
porque de esconder escondemos lo importante,
lo faltante.
Y me saco el sombrero y lo arrogo al aire,
y este cae, pero vuela,
y aunque por instantes lo recorre el viento y lo lleva,
el imaginar me deja ver que este vuela. 
 
Pensamientos mezclados con imaginación,
me falta solo ser actor en la vida.
En sombreros voladores creo,
sin duda a un paso del loquero, 
discúlpenme,
pero también creo en lo placentero de esta vida.
 
Creo en ser feliz y creo en aquel destello de ese rayo que ilumina el pasar.
No soy injusto y creo que todos merecemos,
la salida del escondite al encuentro de la felicidad.

Que importante ser honesto y aborrezco,
me retuerzo y me duermo, 
porque sin razón a veces ando por la vida sin atención.
 
Juro ante mi propia existencia salir del escondite,
y como un recién nacido abrir los ojos y ser feliz.
 
Volantines ya hable de ellos que vuelan en la vida, 
son los sueños de los hombres los que habitan,
una vida de retoques ilegibles,
de escondites varios,
hasta algunos sin comprender.
 
En la vida solo algunos se dan cuenta y tampoco creo que esté tan seguro,
sólo busco en la vida ser feliz.