Ella es linda


Dando pasos retardados y alineándolos en forma lúdica por la acera, me encontré con ella. 
Me encontré con ella y era linda, que tan linda que el sol se baja y la defiende, 
que la defiende y la adorna, que camina que como camina al ritmo del gusto, 
del gusto de ver sus curvas y sus piernas largas, lindas piernas, lindas ropas, lindo todo si ella pasa. 

Le dije hola y con sus lindos labios me dijo hola, 
beso mi rostro, mi rostro beso y se coloreo, 
fue de magia, de magia estomacal, nervioso estaba y me tomo la mano, apretó mi mano, 
cerró los ojos y me abrazo con ganas, 
me abrazo amarrando, amarrado sus brazos con mi espalda. 

Llegamos a casa, a casa llegamos y le solté la mano, 
bostezo cansada y se trago al mundo, 
tenía sueño, que sueño tenía, 
si desnuda en la cama al rozar las sabanas se quedo dormida, 
y dormida es linda, linda duerme si mientras duerme devuelve al mundo cuando respira. 

Desperté atrasado y ya no estaba,
ella no estaba y el café fue apurado de grano solitario amargo, recordaba la noche y con la noche recordaba su caminar, 
su caminar que la hace linda porque es amiga del sol, 
el sol la cuida y ella no tiene sus pelos pintados, 
porque el sol le pide sus pelos para abrir sus rayos. 

La esperaré nuevamente en el mismo sitio y con ansias, 
con las mismas ansias la esperaré, 
la esperaré a que pase, me bese, me salude y que nuevamente me bese, 
que me tome de la mano, que me abrasé y sentiré su olor, 
porque su olor a mujer me vuelve loco, 
me vuelve loco y hasta en la calle que es mi casa me vuelve loco.
Ella es linda porque es simplona y es bondadosa, 
y es bondadosa porque no quita su mirar cuando ella pasa, 
no le avergüenza estirar su lindo brazo y una monedita deslizar abriendo su mano con una tierna y linda sonrisa, 
que tan tierna y linda sonrisa que me llena el día, 
y el día me llena cuando me mira y por un minuto imagino ser ese orgulloso hombre, 
el hombre que la busca en el mismo sitio, 
en el mismo sitio, donde yo vivo. 

Porque parecen de postal, 
de postal sus besos, 
y se miran perdidos al acercarse con su mirar buscándose y diciéndose, 
él la espera siempre en el mismo sitio,
porque ella es linda y la acompaña el sol cuando ella pasa, 
y ella pasa y me deja una monedita y yo sonrió y aunque mis pocos dientes no son lindos y causan risa, 
ella también sonríe porque ella es linda. 

Imagino y tengo tiempo para hacerlo, 
la soledad y lo olvidado que puedo estar me dan la dicha, 
en ir a esperarla al mismo sitio y que me mire con sus lindos ojos,
y que el sol se baje y nos ilumine juntos,
que me desee con su sonrisa, 
que bese mi rostro y mis labios ganosos esperen su turno, 
que caminemos juntos tomados de la mano, 
mientras ella aprieta la mía y yo aprieto la suya, 
que el sol nos siga, 
y que al llegar a casa devolvamos al mundo, rendidos y desnudos al rozar las sabanas. 

Yo soy callejero marino del suelo encopado,
soñador de pisos empedrados, 
regalón de las abrigas de las sobras y astrónomo del silencio de la soledad friolenta,
y no por eso desconozco y me alejo del amor, 
contrario a los prejuicios del cemento, tengo un corazón,
y tengo un corazón que se vuelve loco y orgulloso de ganas cuando ella pasa, 
y cuando ella pasa el sol se baja porque ella es linda y adorna la calle que es mi casa, 
y aunque mis ojos se ciegan con lo días y a mi corazón se le acaban las ganas, 
ella sigue siendo linda.

A ella le gusta el bailoteo, las luces y no le importa el que dirán


A ella le gusta el bailoteo, las luces y no le importa el que dirán. Tararea una canción de vallenato y llama todos los días a sus hijos que nacieron del viento, de un amor adolescente adormecido por la madurez. 

A ella le gusta vestir de marca, oler del dulce perfume extranjero refinado y por las noches a eso de las seis también llora porque no entiende su sufrir. 

Ella tiene nombres para algunos y nombres para otros, a pocos se entrega, digamos a ninguno, sueña con una casa donde poder ser libre, sueña con un hombre que la quiera por lo que es, que la entienda que del querer y del necesitar prefiere segar los ojos por los que quiere. 

Sus ojos son dos grandes mares celestes, tiene una mirada de niña perdida que pide a gritos otra oportunidad, su cuerpo pintado de café tostado con miel mantiene elegantes curvaturas adolescentes pulidas por los 20 años que dice tener.

Pronto llegara el invierno y esta viajera de cuerpos, volverá a su hogar, traerá regalos y mil novedades en sus maletas, pero prefiere dejar bien lejos los recuerdos de cada noche solitaria, en donde el dinero era el hablar, en donde encamada con quien sabe quien mendigo sexual vendía su cuerpo, su vergüenza y su moral. 

Ya ha compadro sus pasajes de vuelta, sabe que sus hijos que son como sus ojos desean verla, ella también lo desea. Su madre también la extraña y a ella solo le quedan fuerzas para esperarla, cuidar de sus nietos y descansar en paz. 

Quedan solo 2 semanas y en cada puerta hay vida, en cada puerta hay hijos, recuerdos, sueños.
También en cada puerta hay una mujer sola, una mujer que necesita, una mujer infeliz, por lo mismo si en cada puerta hay una mujer, también hay un hombre que paga sus servicios, que paga por ser escuchado, que paga por el bailoteo, por el cuerpo y el tanteo, en cada puerta de este hogar hay una historia pagada con lujuria y sin penurias.

Quedan solo 2 semanas y sus ojos al mar son tan celestes aún, sueña mirando al sol poder sentir el calor de sus hijos, de su madre, su familia y su país. 
Ella viajo en busca de dinero, en busca de darles a los quiere un buen pasar, probablemente esta pagando errores del pasado o esta pagando errores el presente.
Sabe muy bien que la plata fácil trae tiempos difíciles y sabe que todo es transable menos su alma, su interior, porque ella es una actriz de la noche, es una reina de las luces bailarinas.
Que más le queda si vivir lo que le ha tocado y viajar pronto para llegar a casa, desde que llego lo sueña con ansias, pero sabe ante todo como absorbe el dinero y la necesidad.
Una vez se enamoro de un tipo perdido, viajero en busca del camino perfecto, el era rubio, blanco como los picos de los andes en el sur y pailón de ojos verdes azulados.
La primera vez que se vieron se gustaron de inmediato, esa noche el pago sus servicios y ella entrego hasta el corazón, quedaron de acuerdo un día martes de sol, tomarse de la mano y salir en busca juntos de un camino mejor.
Ella espero hasta que se oscureciera y el nunca apareció, dejando si por alguna vez la oportunidad al corazón de ser quien es, botada, ya que en este trabajo aunque el sentir esta flor de piel, es mejor olvidarlos y guardarlos.
El peinatazo de lado con gel azul, las camisas nuevas, los pantalones planchados, los zapatos con buen lustre y carteles diciendo su nombre la esperan.
Una madre acongojada del tiempo extraviado y unos hijos ganosos del pecho de madre también. 
Ella viste de falda, de sombrero y lentes grandes, lleva pelo de oro y tacones de punta afilando sus pasos, tirita cada vez más que estos la acercan, los lentes esconden algunas lágrimas con falta de aire, que son de alegría y son de esperanza.

Esa tarde llego a sus país dejando el invierno, dejando su pasado, poniéndole candado al que dirán, y con una sonrisa parecida a bandera orgullosa de si misma flameando de alegría volvió a su hogar. 
Sus hijos, su madre, su familia y su país la esperan con los brazos abiertos, ella solo tuvo fuerzas para entregarse y caerse en lágrimas.