Espesas gaviotas


El tiempo se hace humo y este se hace espeso como espesa la soledad,
y los pensamientos se espesan,
se espesan los días, las mañanas, las tardes
y las noches son aún más espesas.

El caminar entre pasos y zarpazos conquistan la cabeza,
fabrican imágenes relativas, futuristas, perfectamente seleccionadas,
aparecen los recuerdos, secuestrando los sueños, pidiendo fianza,
y pierdes el ahora, quedas en la nada, flotas como espora,
y te vuelves a espesar.

Los días apaciguando el aguante señor, 
la tierra querida se extraña hombre, nunca lo olvides,
se extrañan los detalles, los grandes que son pequeños, los pequeños que son más grandes, y los que yo me quiero guardar.
Humano pobre humano que trata de improvisar ser maquina, 
errada maquina con corazón de humano, hecho de costumbres, pero sentimental, terriblemente sentimental lagrimoso y solitario al espejo cariñoso de los que ama.

Los caminos de la soledad son acompañados por la locura,
pero esta es tu escolta, es la gran escoba y barres, limpias, ordenas,
te lanzas, te recoges y te duermes, sueñas con ella, te ronronea la locura en la noche, pero esta también te atrapa, te golpea y te maltrata si quiere la locura.
Quedas pegado al vidrio, impávido y mirando como se alejan todos, 
y se despiden de ti riendo, burlándose, haciendo caretas, porque saben como espesas tú la espera.

Las azules playas y las rocas, 
tejidas como en zigzag duermen en la espuma,
mientras mis pasos despiertan y mastico la arena.
Es que son las gaviotas al viento, 
planeando y esperando con cara de gaviotas,
quietas y expectantes, blancas y negras, ruidosas y calladas,
las que pertenecen al reino de mis ojos ciegos.

Es que son los pensamientos, 
lejanos pensamientos,
teñidos de locura, curados con los sueños y testigos de mi vida,
los que me ponen mas espeso. 

Comienza la lluvia y comienza el entristecimiento,
las aves vuelan, 
se entredicen en lenguaje de aves, 
el mar se agita se pone histérico,
llega el viento y la gente corre.

Me como las uñas y me como los codos, 
me fumo un cigarro y me fumo los dedos,
salto por la ventana, corro por las escaleras y con un impulso me lanzo al mar,
cierro los ojos y al abrirlos caigo donde mismo.

Lo espeso y lo infinitamente espeso me hace cuestionar,
si el problema es la ventana o es el mar el que no se acostumbra a mis baños, 
o son las gaviotas esas con cara de gaviotas o es el impulso el culpable, 
¿Me faltara más impulso?

¿Y si soy yo el culpable? 
y nunca salte la ventana, 
nunca corrí por las escaleras, 
nunca me di el impulso, ni menos me lance al mar.
¿Y porque caigo en el agujero del cuestionamiento de la locura espesa?,
que se yo, 
¿Y quien sabe, si no sabes tú?

Retrocediendo mientras avanzan, 
no errando el camino ni menos errando la dirección, 
sólo erraste al elegir la locura.
Mirando mientras cierran los ojos las gaviotas,
y espesando mientras se hacen agua las gotas de la lluvia en tu cara,
y en tu casa que no sientes como hogar, 
humano simplemente humano saltando ventanas y corriendo por escaleras,
te crees una gaviota y no sabes esperar la mar.