Pensamientos desdoblados


Se buscan árboles que caminen para evitar incendios forestales. 

Al viajar, tocarte, acampar y civilizar tus senos, me nace la siguiente pregunta: ¿Mis manos son muy grandes o tus senos muy pequeños?

Me gusta cuando tu lengua invita a la mía y sale corriendo. 

El cielo ocupa el lenguaje de las nubes.

Las sonrisas falsas tienen tanta vida como las flores de plástico.

El que piensa que no tiene alas ni siquiera sabe vestir un sombrero. 

La melancolía hace navegar en su inmenso mar dentro de zapatitos chinos con síntomas de suicidio.

¿Por qué se esconde y duerme en el misterio la razón del existir?

¿Por qué los lápices decrecen y decrecen cuando van al peluquero?


Se buscan animales extinguidos para crear un planeta que existió y con gente que nunca nació. 

¿Porque el amor llega al corazón como un momento incontrolable cambiando todo a su paso? 

Me gusta estar cerca de los seres que más quiero y darme cuenta lo valioso que es el momento de soledad.

La inconformidad son los ojos de la envidia. 

Cuando se nos olvida que somos libres y que hay horizontes esperando ser conocidos comenzamos a ser infelices.

¿Habrá sido creada la mentira en un inicio por los que no olvidaron que existe la imaginación? 

El que sabe dar la mano sabe hacer el amor con los dedos.

La inteligencia y el conocimiento son como el agua y el aceite, solubles para los tontos. 

La vida es subjetiva, depende del estado de ánimo del mago y de la propia valoración de sus trucos. 

Simplemente escribo para no perderme y darme cuenta que estoy vivo.

En el jardín de la vida los hombres buscan las flores y se enamoran de ellas, algunos las cortan y encierran en floreros, otros las dejan ser ellas y disfrutan de la libertad de su belleza.

¿Como poder ser feliz en esta vida y no entristecerse cuando un perro callejero sigue tus pasos buscando compañía? 

¿Será el verde de tus ojos el que el sol ilumina para que exista el verde del prado y el sol en tus ojos? 

Tus pies son grandes raíces blancas apetitosas y en el mundo de los árboles cuando tus pies envuelven a los míos, somos un gran bosque.

Cuando navego con mi lengua por tu oreja me trasformo en crucero y hago visitas turísticas por tus diferentes puertos. 

Me gusta emborracharme con el vino de tus labios, desconocerlos y volverme a emborrachar con ellos. 

Camino en círculos fabricando agujeros en los cuales me escondo y pasa tiempo del cuál no salgo.

Quiero encontrar hogar en tu ombligo y deslumbrarme con los secretos que escondes en tus cosquillas.

La distancia es una enfermedad al corazón casi mortal, la esperanza el único doctor a cargo la controla con dosis de rencuentro. 

La nuca exigió sus propios ojos y se le entrego la intuición, los ojos antepusieron “Ver para creer”. 

Quien se esconde entre nubes pasa desapercibido, pero agoniza de soledad. 

¿Qué le falto al generoso que se convirtió en avaro? 

No por ser planeta tendré un solo sol y una sola luna en mi vida estelar.

Es más fácil descorchar una botella de vino con los dedos que taparle la boca a un engreído. 

El que presume ser lo que no es, se enfrenta a ser juzgado por sus propias lágrimas. 

El mejor regalo para ser feliz es un espejo. 

No confundir libertad con soledad ni menos el vino blanco del vino tinto.

El avanzar es la suma de los pasos elevado a los sueños, multiplicado por los triunfos y dividido por las penas.

Los que viven buscando terminan por encontrar lo que no quieren. 

Los mentirosos esconden tantas mentiras, que les produce Alzheimer. 

El ser humano vive especulando, no sabe a donde va, no sabe de donde viene ni menos tampoco sabe lo que quiere. 

La naturaleza es tan sabia que se convirtió en árbol, río, espiga y en millones de formas y solo los tontos no comprenden su palabra. 

El corazón y el recuerdo tienen encuentros prohibidos.


La mentira y la verdad son el equilibrio perfecto entre hacer los que se tiene que hacer y no hacer lo que nunca se hizo.

El que se va por la ventana sin decir adiós busca toda la vida poder decirla. 

Yo me baño todos los días incluso los feriados, para no tener la conciencia sucia. 

Al mirarme al espejo veo solo dos cosas, mi reflejo y un ser que se mira al espejo.

Sabe más el que se hace el tonto y escucha, que el que dice saberlo todo y tiene el tic del sí.

¿A quién le robo el aliento frío el viento? Será que los pájaros le enseñaron a silbar. 

¿Donde se esconde el horizonte por las noches negras? Será que a esa fiesta no nos quiere este invitar.

¿Serán dulces las lágrimas de fortaleza? Que las saladas se guardan en los saleros de la tristeza. 

¿Será el sol y la luna el mismo gran artista y solo este cambia sus trajes por el día y por la noche? 

¿Será el cielo de los que caminan al revés, el mar y el mar de los que caminan derechos, el cielo? 

¿Sentirá vergüenza la tierra que cierra las cortinas con la niebla para no verla desnuda?

Yo


Soy el que busco ser y el que será,
fui el que quise y el que no quise ser,
podría haber sido mas o menos parecido o mas o menos diferente,
el tiempo me fue moldeando con sus manitas de cariño y con sus manitas de dolor,
soy el que soy tan verde, imperfecto e impaciente, buen hachón y tan malvado, libre y tan encerrado.

Soy el que quiso ser, el que será y el que fué,
con un genio que no tiene nada de genialidad,
dejando a medias para comenzar y volver a dejar para dejar a medias,
soy el que escribe y el que lee lo que escribe sin entenderlo,
tan feliz a momentos que tengo que sufrir de pena en otras.

No dejaré de ser ruleta rusa, ni mono con navaja,
también no dejaré de ser soledad llorosa e hipocondría viva,
tampoco sopa de letras, tetera hirviendo y volcán en erupción,
ni menos un caminante pidiendo aventón y un conductor que se hace el desentendido. 

Soy una aceituna dentro de un vaso con tres hielos esperando el gin,
soy un romántico que corta flores y se avergüenza de serlo,
soy un detallista que olvidó el detalle de serlo,
soy un pianista que extravío su piano. 

Soy el que pretendo ser todas las mañanas y el que se desdice todas las noches,
soy de los que recoge las hojas y las pega en los árboles,
el amigo de las moscas, el apasionado por las ventanas,
el amante invadido por la desesperación,
y el tren al sur que quiere luego partir al norte.

En realidad soy impresionantemente desapropiado,
desdichadamente orgulloso,
magníficamente alocado,
empíricamente la nada,
perfeccionado para ser el que soy,
maquillado para lograr entrar donde no se si pertenezco,
inconfundiblemente confuso,
inadecuadamente impropio,
descaradamente solitario,
y orgullosamente  Nelson Javier Salinas Sotovish.

Tus ojos


Tus ojos son como  grandes barcos navegando en tu cara,
tus ojos son como  lunas verdes de cielos blancos,
tus ojos son como flores abiertas en jardines inmensos,
tus ojos son como la miel de las abejas en frascos de vidrio opaco.

Tus ojos son ceniceros limpios y cigarros recién prendidos,
tus ojos son ampolletas en lámparas con conos dilatados,
tus ojos son monedas brillantes y botellas descorchadas,
tus ojos son dos sombreros colgados en un burdel.

Tus ojos son como televisores prendidos mientras duermo,  
tus ojos son como sabanas colgadas húmedas, queriéndose secar,
tus ojos son como dos vasos ahogados muriéndose de alcohol,
tus ojos son como dos tambores cuando tu sonrisa suena.

Tus ojos son dos sillas en una mesa de un salón sombreado,
tus ojos son dos marionetas libres sin hilos, 
tus ojos son dos cortinas inflando el pecho,
tus ojos son dos bolas blancas perdidas en una mesa de billar en el bar de la locura.

Tus ojos son como libros perdidos en grandes bibliotecas de pequeños pueblos,
tus ojos son como baldosas quebrándose ante el peso del pasado,  
tus ojos son como ciruelos  floridos cuando quieren desvestirse,
tus ojos son como limones verdes apretados impenetrables.

Tus ojos son maremotos incontrolables,
tus ojos son respuestas de tu silencio elegante,
tus ojos son lanzas clavadas envenenadas, 
tus ojos son dos vitrales súper puestos en el pasadizo del todo. 

Tus ojos son esos ojos que me miran, pero que al mismo tiempo no me están mirando,
tus ojos son esos ojos que me miran como si fueran mis propios ojos los que me mirasen,
tus ojos son esos ojos que me miran cuando no me quieren mirar,
tus ojos son dos ojos que no dejan nunca de mirarme, pero cuando pierdes tus ojos y estos se te caen porque no te pertenecen, tus ojos me miran pero tu me tratas de evitar.

Mi pequeña gran obsesión


Mi pequeña gran obsesión tiene la frente amplia, la nariz generosa, los labios alineados y una boca grande con encías anchas. Sus cejas son pobladas sin exceso, su pelo en volumen se lo lleva el viento y lo hace suyo. Es blanca con facilidad de serlo y colorearse, cuello quieto, lento, largo y un cuerpo delgado colgando firme de el. 

Sus pies son aplanados, estirados, dulces y hermosos, como sus manos hermosas que terminan en unas uñas encantadoras, simpáticas, perfectas y también hermosas.
Ojos de cielo mar y tierra, el color de los atardeceres se guarda en sus ojos, sus hombros son redondos, brillantes, espléndidamente hechos de porcelana. 

Su vientre firme, con un ombligo solitario gustoso de ser explotado, sus besos cariñosos, impávidos, venenosos y adictivos.

Sus curvas son más bien forzadas, su caminar de pasarela al mundo, su risa coqueta y seria, sus reaccionen duermen en el cubismo y nacen picasianas.
Su ternura es de cabeza al hombro, sus locuras de risas pegajosas, sus palabras de líneas suaves y silenciosas, sus penas rencorosas, sus alegrías de saltos cortos y sus recuerdos son sombríos.

Mi pequeña gran obsesión viaja a la velocidad de luz, es perfectamente perfecta e imperfectamente sin querer serlo. Mi pequeña gran obsesión piensa si supieran como piensa y sigue pensando, pero mi pequeña gran obsesión sorprende, te puede iluminar como dejar sin luz, te puede querer como dejar de querer, te puede volver loco mi pequeña gran obsesión.

Mi pequeña gran obsesión nunca dejará de ser mi pequeña gran obsesión y posiblemente pienso yo, que yo soy su pequeña gran obsesión. Mi pequeña gran obsesión,  tiene la obsesión de no querer ser mi pequeña gran obsesión y también  la obsesión de querer serlo. 

Ahora ahorita


Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, poder mirarte, esos ojitos caídos sin vergüenza a desnudarme.

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, poder besarte, esa boquita de dulce que saca su lengua para atraparme.

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, perderme en tus brazos, en esos bracitos delgados sin miedo de ahogarme.

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, entregarme a tus manos, a esas manitos larguitas queriendo tocarme.

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, enloquecerme con tu belleza, mirarte un par de veces, cerrar mis ojos y volver a contemplarte.

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, ser sombrita y sobrilla, arena con ojos, cepillo con dientes e historia larga para contarles a los nietos.
 
Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, que regreses, que te devuelvas por donde de fuiste y que vuelvas de donde viniste. 

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, no perderte, no extrañarte, devolver el tiempo y buscarte por donde te extraviaste. 
 
Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, que todo haya sido una pesadilla,  y que abra los ojos y duermas como lo solías hacer, con tus piernitas dobladas y tu espaldita pegada. 

Ahora ahorita quiero más que quiero ahorita, pero que sea ahorita, en el preciso momento del ahora para detenerte justamente donde estabas a mi lado.

¡Viva Chile mierda!


Por un momento me desperté en mi chile, por un momento pude ver mi cordillera, pude ver las banderas y pude ver a los que quiero. Por un momento caminé por sus calles, navegué por sus mares y respiré el aire que se respira en chile.

Por un momento como el cóndor de los andes, viaje por chile de norte a sur y de sur a norte, pase por mi santiago empolvado y tome descanso en la que era mi habitación, repose sobre mi almohada algunos sueños e inquietudes que solo vivo en chile, saque cuentas y Chile me saco cuentas también, lloramos abrazados, mirándonos al rostro y dejándonos partir. 

Sentí el olor a puerto con marisco crudo y limón, sentí el miedo general, sentí la tristeza de unas fechas en donde Chile era el infierno, sentí las miradas visionarias de mi gente chilena, sentí al pobre que aún se siente pobre, sentí al enfermo que aún se siente enfermo, sentí al maestro chileno luchando por sus críos, sentí a mi trabajador esforzado con sus manos fuertes y con su cara llena de esperanza.

Pase un rato por los colores que ofrece Valparaíso, subí sus cerros pisando peldaños como si fueran estas teclas de piano afinadas por sus ascensores y cerros. No deje de ir a Valdivia  cantándole al calle calle con voz de niño y viendo a la luna desnuda llena de espuma repose unos segundos en la niebla. No deje de ir a mi Chiloé misterioso, de corazón verde y húmedo, como una gran maqueta de palitos de madera es Chiloé. 

El sur de chile es el sur mas lindo que existe, pero el norte es el norte mas lindo también, con su historia de salitre entre su árido desierto, pasando sereno cayendo en arica y durmiendo en mi Iquique glorioso, volví a la luna, salte por los valles y me quede mirando un rato acongojado.

Por un momento estuve en mi chile y lloré dejando mis lágrimas en el camino, porque Chile señores es más lindo y tierno que un pan recién horneado. Por un momento volví a mi chile querido, por un momento y ¡viva chile mierda! sentí los brazos de chile, por un momento volví a mi chile querido.

Las casas de madera


Las casas de madera tienen ventanas cuadradas, tienen puertas redondas y pisos de cera.
Las casas de madera tienen jardines de papel, pasajes de teleféricos con vistas hacia el futuro, las casas de madera son comos los faros que se alojan en el mar, las casas de madera están balanceadas en las puntas de las montanas.

Las casas de madera respiran por sus chimeneas empedradas, en la puerta principal las casas de madera son iluminadas, son acogedoras las casas de madera.
Cuando te despides de las casas de maderas no puedes dejar de mirar atrás, mientras te alejas te despides de ellas, las casas de madera tienen colgados momentos, tienen pasando la puerta habitaciones de soledad, tienen pasando la puerta habitaciones de llanto, tienen pasando la puerta habitaciones de esperanza. 

Las casas de maderas tienen un jardín pintado, las casas de madera tienen vida propia, las casa de madera son hogueras en colinas.
Hay casas de madera que están caídas, pero no por eso dejan de ser casas de maderas, porque el alma de una casa de madera siempre esta viva y aunque guarde rencor el tiempo, ellas seguierán siendo casas de madera.

Las flores en las casas de madera huelen siempre bien, al igual que los floreros, las mesas de las casas de madera siempre estas ocupadas de reuniones o recuerdos, las casas de madera son  bailarinas que bailan en el prado el precioso baile que solo bailan las casas de madera.

Las casas de madera son simplemente árboles de troncos amplios hechos casas, las casas de madera por donde las mires son casa de madera, las casas de madera cuando esta lloviendo se abrigan, las casas de madera cuando el sol les pega se desnudan al paisaje, las casas de madera se deslizan por los cerros y dejan un camino por donde se llega a las casas de madera.

Las casas de madera cuando saben que vas a verlas se esconden y desaparecen por un rato entre los cerros, que lindas se ven las casas de madera desde lejos, estas siempre visten de gala sea con su alfombra verde o con su tierna maleza.
Mi sueño es algún día poder tener una de esas casas de madera y verlas por dentro, acariciarlas y perderme entre las vetas que sólo tienen las casas de madera.

Esto no es vida


Allá están mirando de reojo los inadaptados, los testarudos y las cebollas melancólicas, los cabeza de melón, los pelados y los orejas de burro, allá esta el gordo, también el tartamudo y la bulímica que se perdió en la moda. 

Por ese rincón que hace frío, por ese rincón sucio donde están los malditos abandonados, por eso rincón sucio quedo olvidado el no entendido, por ese rincón sucio donde caemos todos, y colocas la mejilla, colocas la siguiente y los hombros se desparraman, colocas tus manos, tus ojos y tu corazón, pero ya es demasiado tarde, la batalla ha terminado, los asientos están vacíos y la cama quedo sin hacer.  

¡Ayúdame! Piden a gritos y ha viva voz, porque la sociedad cruda es el espejo del que quiere ser rico y no el espejo del que quiere vivir en paz, porque la natura siempre a estado ahí y somos nosotros mismos los hermanos de la muerte los que nos sentenciamos a esa cadena perpetua del vivir la vida adormecidos. 
Allá están esos niños delgados, enfermos, mocosos escasos de cuidado y atención, huesudos y daría mi comida diaria para que conocieran el sabor, el sabor de un abrazo, el sabor de un piña jugosa, el sabor de la vida que se merecen y que el diablo vestido de guerra, el diablo vestido de jefe, vestido de santo, vestido de humano les quito. 

Ponte a cantar conmigo la canción de la alegría y tápate los ojos de lo que sucede a la vuelta, al frente al lado y a ti porque no.
Si en la intimidad más guardada esta el miedo y el dolor, sí en la intimidad mas guardada esta la inconciencia del poder, sí en la intimidad mas guardada viven asesinos que pudren el fruto de la vida, ponte a cantar tan fuerte y apaga las olas y derrumba las montañas, porque hay animales que corren pidiendo oportunidad, mientras nosotros corremos detrás de ellos susurrando el silencio cómplice. 

Que insensatos, que inmensamente insensatos, no puedo creer que hayas entregado tu fé y te hayas quedado sin ella, por dentro te sientes puro, pero por dentro estas vacío de lo puro que crees que eres, te niegas las posibilidad de viajar a las estrellas con los ojos cerrados, te niegas la posibilidad de creer que no estás solo cuando estas abrigado ¡que delirio más grande se encuentra sumergido!
Hace rato que comes el pan que no es tuyo, hace rato que hablas y no dejas de hablar, hace rato controlas el tiempo que le pertenece al otro, hace rato vives para saciar tu sed ahogándote en ella, hace rato que solo lloras por los tuyos, hace rato que dejaste de vivir en paz.

Esto no es vida mis compañeros, esto no es vida mis hermanos, esto no es vida.

Miedo al fracaso


Vamos a dar un paseo por el profundo camino del alma, si los pianos bailaran y los espejos hablaran.
Simplemente pertenecemos al mundo de los sueños, dormidos o despiertos como una película de rollo antigua detenida a siga luz. Es que estuvimos a punto, sólo a un paso, fué por unos centímetros. 

Estamos en la fila de los que defraudan constantemente, las paredes oprimen y  sacan el caldo al igual que un exprimidor lo hace con una naranja, basta ya de piruetas circenses, hay cosas imparables como la marea del destino. 

Los balcones se apretujan y suben a lo alto, los horizontes se alejan, se abre la puerta de la añoranza. Los látigos esperan como culebras venenosas escondidas, eres el plato principal para alimentar el fracaso.  

Las calles estarán donde tienen que estar las calles, junto a los árboles, las  montañas estarán donde tienen que estar las montañas, siempre a la vista y el mar no te preocupes, no se ha movido al igual que el sitial de la discordia que esta lustrado para que sientes tu ego derretido. 

Hay pájaros perdidos en el reino de las aves que van de un árbol a otro desesperados porque se les ha muerto el instinto, y hay fracasados que aún esperan la muerte bajo el rencor. 

Actuarás y seguirás actuando estrella mendiga, llorarás y hasta esto te será inútil, podrás otra vez en algún instante pensar que es posible tener el mundo en tus manos, fantasioso de ayer y hoy, te visitará la muerte y te darás cuenta en un segundo, que el miedo al fracaso te está matando.

Íntimo nervioso


Sería ya hace un par de meses en donde deje de comerme las uñas. Tiempo atrás mis dedos reflejaban la tensión y el nerviosismo, simplemente era como al calentar agua para servirse un buen té, entre mas cerca estaba esta de hervir o cuando los acontecimientos en mi vida estaban cerca del clímax, mi intimo nervioso se apoderaba de mí, en un acto casi diabólico, desenfrenado y catalítico.

Comenzaban las ganas feroces por comerme las uñas, dejando mis dedos descarnados, como si estos viniesen de una guerra con secuelas de sangre, y mi íntimo nervioso como en acto de magia desaparecía. Imagínense a mí con la voluntad perdida arrastrándose sin ego, como las virutillas que sacan brillo a los pisos de madera.

Como los cachorros en ansias que caminan de un lado a otro en su cueva y  ven a sus padres dormir, hace ya un año atrás decidí dejar la cueva e irme en busca de mis sueños, claro está, como los conquistadores de antaño arrimado a mi barca comencé a poner proa y descubrir nuevas tierras.  

Inconscientemente lleno de gratitud o mejor dicho con la dicha hasta el punto máximo de lo máximo, he comprendido conciente del íntimo nervioso que llevo dentro, que no hay mejor futuro que el pasado y que no hay mejor pasado que el mismo futuro que en el presente se nos va.  

Miren ustedes con un pecho de guerrero y una vista de periscopio se me han ido detalles, grandes detalles e importantísimos detalles, uno muy dentro mió es el del íntimo nervioso, así es ¿Cómo comprender al íntimo nervioso que llevo dentro? Sí, al íntimo nervioso que aparece cuando quiere, al íntimo nervioso que no avisa al llegar, al íntimo nervioso que se toma vacaciones sin dar aviso a su vuelta. 
No es que le tema, pero mis pensamientos se han eclipsado al pensar que al igual que los de antaño dichosos por llegar a las indias  he llegado a las Américas. 
El problema de eso es que a mi íntimo nervioso le gusta también fumar y aunque no lo hago hace ya una semana y cuatro días, encontrar el oro de las Américas en colillas arrojadas por no querer comprar tabaco, me hace pensar si el dejar de comerme las uñas y el querer dejar definitivamente de fumar no provocaran una crisis a mi íntimo nervioso. 

¿Que tendrá entre manos mi íntimo nervioso, abrumado por perder la guerra de las uñas y viendo que la de los cigarros se le escapa de las manos? 

Estudioso, detallista y analítico, ¿No me comerá la mente mi íntimo nervioso? ¿No será que estoy metido en una trampa perversa de mi íntimo nervioso pensando que lo he vencido? 
¿No estará alimentándome y me espera comer regordete de esperanza, dormido en los laureles de mí triunfo más íntimo entre yo y mi íntimo nervioso?

Las mañanas diferentes en Sydney


Con un gris traje ingles importado, unos lentes cuadrados y un peinar engominado de lado izquierdo, digamos perfecto, brillante y acomodado.
Todas los días, digamos todas las mañanas, me saludaba aquel hombre. 

Muy bien recuerdo el primer día que me tope con él, como olvidarme de su cara, de su aspecto fotográfico blanco y negro como parado en simetría al entorno y con una mágica luz dotada enfocándolo. 

Salir más temprano de lo normal me permitía caminar y empezar el día sin apuros, en el tiempo que me fue posible mantener esto, siempre en el mismo lugar había en mi camino un elegante señor digamos perdido en las década de los 50.  

Mis pasos lentos, mi ojos abiertos disfrutando del paisaje nuevo al estar en un país extranjero, y un gesto de un personaje secundario en mi camino que me saludaba con un movimiento de cabeza y con su rostro lleno de sonrisa.  
Pasaron semanas o meses diría yo, en realidad saben el tiempo en Sydney Australia no existe, es indirectamente proporcional el sentir y el surgir por estos lados.  

El camino se convirtió en mi propio camino, claro esta, manejaba los diferentes detalles que te hacen pasar por una parte todos los días, desde el atajo sincronizado hasta el juego de adivinación colectivo. 
Metido en un deja vu recurrente mis días y mis pasos siguieron, pero tengo que confesar que aquel elegante señor me cambiaba el día.  

Al principio mis ojos se escondieron entre pestañas vergonzosas sin siquiera responderle el saludo, explicaré que no es que sea un mal educado, simplemente era lo que él reflejaba lo que me dejaba congelado en acción, me sentía dentro de un momento extraordinario en donde no podía actuar y la escena me superaba.  

El tiempo, la dicha y la maravillosa confianza del ser, la cual se puede encontrar en películas como "Es momento de abrir los ojos" fue la que cambio progresivamente esta aptitud y si al principio me sentí incomodo y esquivo, llego el momento en que yo deseaba de forma celestial el instante donde yo también le sonriera y con un movimiento de cabeza le saludara. 
   
Finalmente llegamos a ser perfectos en acción cada mañana, como  perfectas trompetas o tambores en una banda escolar nosotros cada mañana con un simple gesto le dábamos música al comienzo de nuestros días. 
Tengo que decirlo, éramos cómplices de un saludo que nos cambiaba mutuamente, como si fuéramos baterías descargadas necesitadas de carga,  nuestros seres se retroalimentaban, fusionándose en un simple gesto. 

Fué este simple acto del maestro del detalle, del anciano perdido en la década de lo 50, lo que me hizo darme cuenta lo dormido que aún estaba por las mañanas, aunque creyera que estaba despierto. 

Como un fiel discípulo recuerdo el ultimo día que nos saludamos, se que mi rostro reflejaba ese día el adiós y la tristeza, los dos sabíamos que nunca mas nos veríamos las caras, y él con su ultimo gesto me entrego su ultimo saludo, el cuál  tendría que esparcir por tierras y corazones que aún no despiertan.


Soy volantín


Déjenme contarles un secreto señores, desde que un día mire el cielo y me di cuenta lo grandioso que era, no deje de mirarle y menos este dejo de sorprenderme.

No importaba la hora ni el lugar donde yo estuviera, simplemente miraba el cielo y con esto podía contemplar, mirar los pájaros, las mariposas, los aviones, las nubes,  el sol,  la luna, las estrellas.
Es que  siempre hay algo nuevo que te espera al ver el cielo, pero saben que, un día mi mirar quedo congelado al ver un volantín y desde ese día dije ¡soy un volantín!    

La distancia y el volar son una sola cosa, 
es que soy un volantín y no cualquier volantín, 
no soy un volantín con cola ni menos de esos que pierden la dirección y caen por el olvido.

Es que no tengo dirección y como tenerla cuando deseas un horizonte libre, 
uno de esos que se manejan por el dulce viento de la sorpresa.

Claro, quiero un horizonte que cada mañana que hable diferente,
me acaricie la cabeza y me de un pequeño golpecito en la espalda de aliento.
También quiero un horizonte que cada tarde me escuche diferente,
que se siente a la hora del té a mi lado y coma tostadas con mantequilla a la siga mia.
Por la noche también quiero que este presente mi horizonte, pero quiero que este tenga una luz tenue y me hable despacito al oído, ojala contándome alguna historia que cada noche me haga dormir.

Soy un volantín amarillo, verde, rojo y blanco, 
estos son mis colores, 
mis colores con los que me muevo, 
los colores con los que me disfrazo,
hay días en que soy más verde que rojo y otros que soy más blanco que amarillo,
hay días que soy un revoltijo de colores y profundizo en los remolinos mareándome, 
disparándome como perinola alcoholizada.

Como volantín tengo que contar que soy esquivo a las aventuras arras de piso, 
prefiero siempre estar en lo alto donde más fuerte pega el viento.
Pocas veces  me he visto en travesuras, 
pero muchas veces vergonzoso me he perdido detrás de las nubes.
Cuando hay tormentas no dejo de tener miedo y muchas veces lloro y no paro de llorar, 
pero saben  mi corazón de volantín es un corazón milagroso, mi corazón de volantín esta hecho de papel.

Mi corazón de volantín esta hecho de papel moldeado, cortado y pegado en delgadas maderas que sujetan mi corazón,
y por los vientos que vienen no me digan que no tengo un corazón fuerte, 
un corazón presente. 
Porque soy un volantín, 
pero al igual que todos los volantines deseosos de no perderse nos manejan,
y no somos totalmente libres como deseamos serlo.

Mi palacio verde


Después de un día de exceso de tabaco y cebada, me perdí de vuelta a casa por el camino oscuro del bosque que de día es mi palacio verde.
Con alfombras verdes, trompetas verdes, con habladores voladores y un canalcito susurrador.

Con miedo hasta de mis pasos traspase la barrera de un miedo casi adolescente a la oscuridad.
Ya el palacio no era verde, las alfombras verdes eran ahora precipicios y las trompetas verdes abrazos malignos.

El espacio de los habladores los ocupaba un viento en silbido y el canalcito como si estuviera estresado aleteaba sus oleajes como queriendo escapar.

Sentí la posesión maligna de otros ojos que te observaban, sentí el amargor del miedo por mi frente y el apuro de mis pasos mirando de un lado a otro.

Percibí esa sombra misteriosa que juega a esconderse, 
pero me entregue al momento, me entregue al bosque que de día es mi palacio verde y que ahora esta vestido de negro.

Pero por qué mi palacio verde esta vestido de negro, por qué cambio sus trajes, por qué me canta la canción de la vida por el día y me susurra la de la muerte por la noche.

Pero porqué temerle al que fue antes mi palacio verde y no entenderle, 
acaso yo siempre ando de verde, 
acaso yo siempre ando sonriente.

Al llegar a casa me entregué a la cama, 
al despertar y tomar camino volví a pasar por el bosque, 
pero este ahora era mi palacio verde con sus alfombras verdes, trompetas verdes, habladores voladores y el canalcito susurrador.

¿Volveré a ver mi palacio verde vestido de negro o solo me quedaré con su verde y por las noches tomaré otro camino?

Loca


Fué como puse mis manos como si fuera un megáfono,
tomando aire llene mis pulmones y cada espacio de mi cuerpo como si fuera un globo, para gritarte ¡loca!

Sí eres loca,
y eres loca de remate, 
necesitas con urgencia vivir en un lugar donde solo viven locos, 
donde un loquero los cuida y está más loco que ellos mismos.

No serás muy loca para uno de esos sitios me pregunto yo, 
no serás más loca que el propio loquero, claro esta, 
hay que estar loco para entenderte y aún más que loco para perderse en tus labios y caerse en tus ojos cariñosos.

Hay que estar verdaderamente loco,
bueno por eso nos encontramos y chocamos de frente ese día,
por ese mismo motivo de locura viva también te prometí amor,
pero ahora en unos pequeños instantes de lucidez te grito ¡loca!

Porque puedes ser loca y vivir en la tierra de los sueños alocados,
pero no puedes vivir el amor con locura cuando loca eres y vives loca en la vida con tu locura.

Por eso te digo y repito una y millones de veces ¡loca!
porque te regale mi corazón y ahora te regalo mi aliento, 
solo para decirte loca y para que no olvides sencillamente que yo estoy aún más loco que tú, y hay que estarlo, 
para simplemente perderse en locura contigo. 

Hay que estar loco para jugar a los niños tomarse de la mano y creerse adultos,
hay que estar loco para volverse loco por ti y aún más entenderte y decirlo. 

Hay que estar loco para sentirse cuerdo y extrañar tus locuras cuando estas ausente.
Hay que estar más loco que una loca que conozco que me tiene más que loco, 
que me tiene maravillosamente loco, 
de esa clase de loco que les grita locos a otros,
de esa clase de locos que se vuelven locos por amor.

A ella le gusta que yo sonría


Hay un pequeño balcón y abro las cortinas,
ella esta triste lo se por su tono de voz,
yo doy vueltas por la habitación,
ella dará vueltas sus pensamientos,
¿Quién sabe donde? quizás donde suele aparcar,
porque ella donde estaciona su coche también estaciona sus pensamientos.

Mirará las nubes en busca de respuestas,
yo cierro las cortinas y miro mi rostro al espejo,
escuchando inquietante a que llegue pongo caras, 
unas y otras, también sonrío, a ella le gusta que yo sonría,
después cierro los ojos y deseo abrirlos y que ya esté de vuelta.

Abro las cortinas y veo las nubes en el cielo,
a ver si estas reflejan su rostro y yo espero que este alegre y mucho más que alegre,
a ver si ella ve en las nubes mi sonrisa, 
a ella le gusta que yo sonría.

El tiempo pasa y así las nubes se mueven,
despidiéndose del cielo y sosegando los sentimientos,  
pronto llegará y la recibiré con las cortinas cerradas en donde se ven las nubes,
pero la esperaré mirando por la ventana que da a la puerta, 
en ella siempre la miro y espero a que llegue.
Cuando llegue correré rapidito y enseguida le abriré antes de que ella intente hacerlo,
antes de todo la besaré,
ella querrá abrazarme y estrellarme en sus delgados brazos,
si me ha extrañado,
me mirará con  ojos penetrantes, 
si algo le inquieta.
A ver si lleva lentes o ha estado llorando,
a ver si tirita del frío y me dice yo también te amo.

En la habitación no siempre hay distancias, la mayoría de los días reímos y prendemos velas que terminan de un soplo exhausto apagadas,
en otros las espaldas quietas se miran como hielos sin movimientos y con el más grande de los silencios nos quedamos dormidos.

Antes de que se vaya llora y pone carita de pena,
abre la puerta y su cuerpo se la quiere llevar, 
antes de eso nos abrazamos, la apretó, la levanto,
me mira y yo la miro sonriendo, 
porque a ella le gusta que yo sonría.
De lejos por las escalas me dice adiós,
yo con mis dedos dibujo una sonrisa en mi cara,
ella me entiende, 
a mi también me gusta que ella sonría.  

 

Estoy sentado en la silla


Estoy sentado en la silla y esta silla no es cualquiera,
esta convierte mi lápiz en mi escribano,
pero este escribano no es cualquiera,
como montado a caballo se deja llevar por lo relativo e instructivo de mí pensar, 
y de que hablamos si el pensar es mucha veces arrogado con disparate al respirar

Estoy sentado en la silla entre el muble y el respaldo,
entre el piso y el cielo, 
soy un perfecto cuadro,
uno de estos de acuarela trazados con pinceles formadores de sueños que se cuelgan.

Los pinceles no descansan pero sufren de extravagancia, son como la sequía de besos de unos desconsolados labios apretados, 
son como unas manos inquietas desoladas por la distancia, son como esas lágrimas dormidas que recuerdan sonrisas en su camino a la libertad.

Estoy sentado en la silla,
en la silla perfectamente elaborada por un artesano que tapizo un tapicero,
y que es usada por un desequilibrado y su escribano.

La puerta de la habitación en donde esta la silla esta cerrara y es en donde yo estoy sentado,
pero esta habitación no es cualquiera esta habitación es prestada, 
pero me siento como en casa aunque la silla también sea prestada y esté como profanando la silla de otro, 
como aprovechando el respaldo de otro, 
escudriñando en los libros semiabiertos resignados y rayando las hojas en blanco que son como espantos cubiertos de sabanas blancas en la habitación donde esta la silla.

Será mi trono y la luz de mi equilibrio esta silla noble de un café marrón triste lagrimona en sus raíces y vetas,
en donde arroje el comienzo del primer sueño, 
porque siempre es el primer sueño y aunque ya me han velado algunos,
siempre será el primero.
Este será el primero que abre la puerta de miles de otros que me tienen sentado en esta silla, 
que es como si tuviera ruedas,
si es como si fuera una de esas alfombras voladoras, 
si es como si realmente nunca estuviera sentado en la silla y siempre anduviera.

Por acá,
por allá, 
por donde yo quiera me lleva la silla,
me lleva al ritmo de la respiración y me llevan hacia las nubes y hacia los ángeles sentado en la silla, 
apreciando el mundo y observo como camino, 
como río, como callo y como lloro sentado en la silla,
que algún día dejaré inerte de vida,
podrida de polvo para que otro alimente la sed de vida,
y escabulla en los placeres mas sabrosos que es sentarse en la silla y apreciarse uno mismo.