Estoy sentado en la silla


Estoy sentado en la silla y esta silla no es cualquiera,
esta convierte mi lápiz en mi escribano,
pero este escribano no es cualquiera,
como montado a caballo se deja llevar por lo relativo e instructivo de mí pensar, 
y de que hablamos si el pensar es mucha veces arrogado con disparate al respirar

Estoy sentado en la silla entre el muble y el respaldo,
entre el piso y el cielo, 
soy un perfecto cuadro,
uno de estos de acuarela trazados con pinceles formadores de sueños que se cuelgan.

Los pinceles no descansan pero sufren de extravagancia, son como la sequía de besos de unos desconsolados labios apretados, 
son como unas manos inquietas desoladas por la distancia, son como esas lágrimas dormidas que recuerdan sonrisas en su camino a la libertad.

Estoy sentado en la silla,
en la silla perfectamente elaborada por un artesano que tapizo un tapicero,
y que es usada por un desequilibrado y su escribano.

La puerta de la habitación en donde esta la silla esta cerrara y es en donde yo estoy sentado,
pero esta habitación no es cualquiera esta habitación es prestada, 
pero me siento como en casa aunque la silla también sea prestada y esté como profanando la silla de otro, 
como aprovechando el respaldo de otro, 
escudriñando en los libros semiabiertos resignados y rayando las hojas en blanco que son como espantos cubiertos de sabanas blancas en la habitación donde esta la silla.

Será mi trono y la luz de mi equilibrio esta silla noble de un café marrón triste lagrimona en sus raíces y vetas,
en donde arroje el comienzo del primer sueño, 
porque siempre es el primer sueño y aunque ya me han velado algunos,
siempre será el primero.
Este será el primero que abre la puerta de miles de otros que me tienen sentado en esta silla, 
que es como si tuviera ruedas,
si es como si fuera una de esas alfombras voladoras, 
si es como si realmente nunca estuviera sentado en la silla y siempre anduviera.

Por acá,
por allá, 
por donde yo quiera me lleva la silla,
me lleva al ritmo de la respiración y me llevan hacia las nubes y hacia los ángeles sentado en la silla, 
apreciando el mundo y observo como camino, 
como río, como callo y como lloro sentado en la silla,
que algún día dejaré inerte de vida,
podrida de polvo para que otro alimente la sed de vida,
y escabulla en los placeres mas sabrosos que es sentarse en la silla y apreciarse uno mismo.