Mi palacio verde


Después de un día de exceso de tabaco y cebada, me perdí de vuelta a casa por el camino oscuro del bosque que de día es mi palacio verde.
Con alfombras verdes, trompetas verdes, con habladores voladores y un canalcito susurrador.

Con miedo hasta de mis pasos traspase la barrera de un miedo casi adolescente a la oscuridad.
Ya el palacio no era verde, las alfombras verdes eran ahora precipicios y las trompetas verdes abrazos malignos.

El espacio de los habladores los ocupaba un viento en silbido y el canalcito como si estuviera estresado aleteaba sus oleajes como queriendo escapar.

Sentí la posesión maligna de otros ojos que te observaban, sentí el amargor del miedo por mi frente y el apuro de mis pasos mirando de un lado a otro.

Percibí esa sombra misteriosa que juega a esconderse, 
pero me entregue al momento, me entregue al bosque que de día es mi palacio verde y que ahora esta vestido de negro.

Pero por qué mi palacio verde esta vestido de negro, por qué cambio sus trajes, por qué me canta la canción de la vida por el día y me susurra la de la muerte por la noche.

Pero porqué temerle al que fue antes mi palacio verde y no entenderle, 
acaso yo siempre ando de verde, 
acaso yo siempre ando sonriente.

Al llegar a casa me entregué a la cama, 
al despertar y tomar camino volví a pasar por el bosque, 
pero este ahora era mi palacio verde con sus alfombras verdes, trompetas verdes, habladores voladores y el canalcito susurrador.

¿Volveré a ver mi palacio verde vestido de negro o solo me quedaré con su verde y por las noches tomaré otro camino?