Soy volantín


Déjenme contarles un secreto señores, desde que un día mire el cielo y me di cuenta lo grandioso que era, no deje de mirarle y menos este dejo de sorprenderme.

No importaba la hora ni el lugar donde yo estuviera, simplemente miraba el cielo y con esto podía contemplar, mirar los pájaros, las mariposas, los aviones, las nubes,  el sol,  la luna, las estrellas.
Es que  siempre hay algo nuevo que te espera al ver el cielo, pero saben que, un día mi mirar quedo congelado al ver un volantín y desde ese día dije ¡soy un volantín!    

La distancia y el volar son una sola cosa, 
es que soy un volantín y no cualquier volantín, 
no soy un volantín con cola ni menos de esos que pierden la dirección y caen por el olvido.

Es que no tengo dirección y como tenerla cuando deseas un horizonte libre, 
uno de esos que se manejan por el dulce viento de la sorpresa.

Claro, quiero un horizonte que cada mañana que hable diferente,
me acaricie la cabeza y me de un pequeño golpecito en la espalda de aliento.
También quiero un horizonte que cada tarde me escuche diferente,
que se siente a la hora del té a mi lado y coma tostadas con mantequilla a la siga mia.
Por la noche también quiero que este presente mi horizonte, pero quiero que este tenga una luz tenue y me hable despacito al oído, ojala contándome alguna historia que cada noche me haga dormir.

Soy un volantín amarillo, verde, rojo y blanco, 
estos son mis colores, 
mis colores con los que me muevo, 
los colores con los que me disfrazo,
hay días en que soy más verde que rojo y otros que soy más blanco que amarillo,
hay días que soy un revoltijo de colores y profundizo en los remolinos mareándome, 
disparándome como perinola alcoholizada.

Como volantín tengo que contar que soy esquivo a las aventuras arras de piso, 
prefiero siempre estar en lo alto donde más fuerte pega el viento.
Pocas veces  me he visto en travesuras, 
pero muchas veces vergonzoso me he perdido detrás de las nubes.
Cuando hay tormentas no dejo de tener miedo y muchas veces lloro y no paro de llorar, 
pero saben  mi corazón de volantín es un corazón milagroso, mi corazón de volantín esta hecho de papel.

Mi corazón de volantín esta hecho de papel moldeado, cortado y pegado en delgadas maderas que sujetan mi corazón,
y por los vientos que vienen no me digan que no tengo un corazón fuerte, 
un corazón presente. 
Porque soy un volantín, 
pero al igual que todos los volantines deseosos de no perderse nos manejan,
y no somos totalmente libres como deseamos serlo.