El amor una historia de saltos y puertas


La flaca abrió la puerta y se recostó sobre el marco, cruzó sus brazos y de punta el pie derecho comenzó a mover.
Nuestras miradas se pegaron, se estudiaron, estuvieron vidas hablando.
De pronto la flaca salto cerrando sus ojos a ver quien la atrapaba, cayó en mis brazos que se moldearon para esperarla.

Un día se quedo dormida en ellos, y probé sus labios lentamente rosándolos con los míos. Pareció un eclipse, una atracción de piel solanera, me imagine caminando por el rio que bañan sus deseos íntimos, pero se soltó de mis brazos como expulsada hacia quien sabe dónde y cayó sobre otros, en donde también se quedo dormida, pero el príncipe de esta historia termino bañándose en el rio de su sexo y aceptando su veneno.

Me acerqué a la puerta, y como un perdedor visionario moviendo mi cabeza acepte el destino, cerré el pasado y me quede paseando,  trepando por las paredes, esperando.

Pasaron calendarios de mano que guardas y no vuelves a ver, otros que se cuelgan en las pareces y parecen que estuvieran diciendo "Que tiempo ha pasado". 
Pero abrieron la puerta y una flaca puso sus brazos moldeados como llamando a mi cuerpo, cerré mis ojos y me lance cayendo en ellos; quedándome  dormido, sentí su aliento pegando en mi boca y sus manos se hicieron más extensas, mientras mi cuerpo más se entregaba y se enmudecía al placer del sueño de la carne.

Al despertar me resbale sin quererlo de sus brazos, dejándola sola, cayendo en otros que también me trataron de forma noble, pero esta flaca pudo pasearse por las montañas de mis deseos y contemplar las cataratas y los arrecifes; hasta que abrieron la puerta y se pusieron otros brazos como esperándola, dejándome caer solitario y quedando nuevamente solo.
  
El amor y las puertas, se dirigen por el giro hermoso de la renovación del corazón siempre latente.
Las flacas no faltan y los príncipes tampoco, buscándose y desconociendo, y entre más lo hacen más se esconden.
Los marcos por hoy pueden no se marcos, pero mañana te pondrán los brazos y podrás decidir caer en ellos, pero mañana te podrás también soltar y caer en otros, pero mañana podrás si el corazón lo decide dormir en unos brazos querendones y quedarte la vida durmiendo en ellos.
 
No se te olvide que dentro del corazón existe la soledad, 
y que dentro de la soledad existe el querer, y que dentro del querer se cuentan historias de saltos y puertas, de flacas y príncipes, de corazones y sub mundos creados por el corazón y derrumbados por el mismo"