Habitación desesperación


Habitación desesperación muy bien sabrán que no tiene ventanas y tampoco tiene puertas,
está llena de escondrijos, de caminos sin salida, de noches oscuras y del silencio con eco que no calla.

Tiene almohadas incomodas, sabanas pegajosas y camas estrepitosas,
sillas que son roperos, roperos que son escondites, espejos llorosos y libros sin terminar que se olvidaron leer.

Habitación desesperación créanme tiene lámparas marchitas y televisores enfermos,
sombreros de la temporada pasada arrojados por donde no tiene que estar arrojados los sombreros, anteojos retorcidos de vergüenza, cojines por el suelo desolados y veladores perturbados.

Tiene pensamientos por el aire que se escapan y vuelven, tiene visiones por debajo de la cama que molestan en sus sombras y crujidos,
murallas inmensas, techos que se estrujan, zapatos sin desabrochar y calcetines maniáticos que buscan su par endemoniadamente.

Habitación desesperación no está hecha para hospedarse,
ni lo sueñes del soñar que no existe la conformidad, 

de las noches tenues y de los días soleados.
Habitación desesperación por donde la mires está llena de desesperación.