Pero al corazón no se le falsifica la verdad


4 años duro el baile y un abrazo a media cuadra, 
de esos que son atléticos e inseparables.

Las lagrimas que se besan al juntar las caras.
Las manos que se apretujan sin perder el aire y un inevitable adiós,
y un inevitable adiós.
 
Una mirada muy por dentro y unos ojitos de estrellas,
una mirada muy por fuera, solloza y con relámpagos,
una sonrisa de un segundo, 
una cabeza afirmativa y el último beso que nunca será el último.

Un corazón en torbellino hipocondríaco y un corazón en maremoto desesperado, 
dos pares de ojos enmudecidos en tormentas con mil y una noches de llantos sin descanso,
dos manos diciendo adiós,  abiertas, extendidas y renunciadas.

Noches de cartas con lucecitas,
días de furia y te quiero olvidar,
ha pasado tiempo y no sé nada de ti.

Hay un tiempo para olvidarte, 
pero al corazón no se le falsifica la verdad,
pero al corazón por favor no se te ocurra,
falsificarle la verdad.