Día de invierno

 
Llora el cielo
grisáceo 
y las ventanas
se empañan.
 
Las sabanas
se abrazan
a los cuerpos
que trepidan.
 
El viento
golpea
queriendo entrar
sin beneplácito.
 
Tus ojos me miran
me miran tus ojos
como por debajo
escondidos.
 
Mientras nuestros pies
se aferran,
se barajan
y se reconocen.  
 
Tu respiración
en mi respiración
choca
se procrea.
 
Te abrazo,
quedas en capullo friolenta
te afirmas
con tus muslos.
 
Me besas
con tus labios cálidos
incorporando
tu lengua mediterránea.
 
Adormeces la mía
que busca
se cansa
y vuelve a buscar por las diagonales.
 
Nos tanteamos
como si fuéramos avalanchas,
nos esparcimos
como si fuéramos magma.
 
Tus caderas
crecen,
palpitan
y se divierten.
 
Nos resistimos
investigándonos,
nos besamos
desesperadamente.
 
tus piernas
marcan las tres en punto,
luego medianoche  
mientras nos derretimos.
 
Hasta que resucitamos 
con los ojos abiertos
exhaustos
y la lluvia cesa.


Solitario


Me quedé solitario
porque amaba tu historia y tu histeria,
y tú con cara de estrella perdida
me mirabas pidiéndome perdón.

Fué mi culpa
y lo entiendo
que al final del camino
me dejaras herido.

Tirado como un cigarro prendido
que espera ser pisado
para olvidarte con furia
y no acordarme de tu ropa interior.

Tus besos que me saben amargos
pueden irse corriendo
aunque a tu lengua larga
no le tengo pudor.

Y tú par de piernas largas
que las conozco de cerca
pueden darse la vuelta
y no te atrevas a mirar.

Porque prefiero quedarme solo
que mirarte a los ojos
y acordarme duramente
que te gusta el revolcón.

Y yo acá como una puerta giratoria
haciendo de bobo
me entregue,
pero me aburrí de tu rubor.

De tus mentiras
de tu falso escote
de tu pelo coloreado
y de tu fidelidad extraviada.

Que sin resquicio a encontrarse
sin vergüenza ni clemencia
ya por mucho tiempo
con tu respaldo en el amor.

Me dejaron de lado
como un par de zapatos de tacón
que mueren quebrados
y se cambian sin aviso.

No soy un poeta


Yo no soy un poeta
ni menos me disfrazo de erudito,
soy una marioneta
una simple y silvestre marioneta,
de millones y largos hilos que me sostienen
conexos entre ellos aquí, aquí, allá y hasta el infinito.

Nunca he pretendido ser poeta
ni  Homero ni Hesiodo,
tampoco me creo el bardo del pueblo,
siendo sincero
no entiendo que hace un lápiz con un papel
y voy a aspirar ser poeta.

Soy un guiñol
uno más del poblado, 
en perfecta extensión inmortal
naciendo de la sangre, de los callejones y las jugarretas,
criándome entre copas, entre piernas y amoríos,
cuestionando la muerte, el pasado y la existencia.

Nunca he pretendido ser poeta
ni menos vivir en parís
y protagonizar "la boheme",
ni dármelas de vate
cerrar mis ojos
y cantar a lo juglar mi poesía.

No quiero fingir que soy poeta,
pero escribo
y ando cantando,
mis ojos son los ojos del todo
los cuales se apoderan de mis filamentos
despertando lo que no soy.

Yo no soy un poeta
ni tampoco soy un bribón sin identidad,
soy lo que la eternidad siente y quiere que sea,
acá el poeta es perpetuo y yo soy su marioneta  
en estado de posesión cataléptico
disparando poesía por los poros.

Flores y floreros


Se ha muerto un florero
dejando rastros de su cuerpo
por el aposento.  

Las alelíes quedaron sin guarida,
sin tropel,
esparcidas con rastros de magulladuras.

Se ha muerto un florero
y la mesa llora su muerte
quedando inmóvil ante el ruido de su deceso. 

Se fue derramando por los bordes
en caída libre y encontronazo,
el florero masculló sus pasos de albedrío contaron.

Ahí está el florero muerto en partes,
divido ante el propósito y la libertad,
mientras las alelíes resignadas no se mueven de su velatorio.

En cadena de oración
quedo el lugar por completo,
a fallecido el detalle gritaron.

A concluido un capitulo,
vaticinando muerte para las alelíes
que renunciadas esperan. 


Tu risa


Tu risa
se parece al sol
cuando por la mañana
abro mis cortinas.

Me deslumbro
ante la perfección
de los rayos
que tiene tu rostro.

Me enloquezco
ante la magia de tu sonreír
que me hace un adicto
a más que tus labios.
 
Qué alegría siento yo
cuando me atrapas al reír
desde lejos hacia mí
iluminando tu llegada.

Cuando pareces seria
y la risa se te perdió
me pongo impaciente
a que vuelvas a iluminar.

Tu sonrisa se parece al sol
cuando el frio llega a mí
y me quieres abrazar
con tu alegría.

Completamente enloquecido
de tu risa celestial
me has dejado
con el tiempo.

Pobre de mí
que tu risa ya no esta
conformándome mirar
el cielo inmenso.

Como si fuera una desgracia
vivo en cielos hoy nublados
porque no tengo tu presencia
ni menos tu sonrisa.

No me resignaré jamás
y algún día me veras
mirándote de frente
augurando algún eclipse.

Porque nunca te he olvidado
ni menos al sonreír  
ya que lo hago con tu luz
que dejaste en mi vida.

Perdóname


Perdóname
si me equivoco
y te dejo poco a poco
llorando llorando.

Si he sido un poco necio
mostrándote mi espalda,
dejando al mismo viento
que se lleve tus lágrimas.

No pretendo que te olvides
y puedes crucificarme,
entregándome tu espalda
y no mirándome a los ojos.

Al final del cuento somos
dos grandes altaneros,
que no pretenden ni entregan
el perdón de los hechos.

Es que nos amamos tanto
que somos enfermizos,
pretendiendo mejorarnos
de este duro acertijo.

Al final el corazón
transita por las calles
en donde olvidamos
tomarnos de la mano.

Te invito y abrázame
a tenernos compasión,
mudarnos de los ojos
extinguiendo  la perfección.

Prepárate
que no basta solo con amar,
salgamos a pasear
viviendo enamorados.

Como estrellas con instintos
evitando  los abismos
entre besos
y caricias.



Operación reencuentro


El amor y la distancia muchas veces se abrazan aunque estos sean distintos,
oh que triste es el amor a la distancia,
oh que triste es recordar cuando tú no estás junto a mí,
oh que triste es imaginarte y dejar que mis pensamientos se trasformen en un oasis.

Porque ninguno de los dos es tan loco ni menos tan cuerdo para soportar la distancia,
entender los acontecimientos y vivir con las presiones que nos pone el corazón,
tal vez sea que no hemos despertado,
tal vez sea que no nos dimos cuenta que cuando quisimos amarnos lo que menos hicimos fue querer amarnos.

Será que nacimos para estar separados, extrañarnos, nunca conocernos y siempre querer estar juntos,
será que la distancia se interpone entre nosotros para que nos busquemos y realmente atesoremos los grandiosos momentos que compartimos,
o será que realmente no existes y simplemente te he imaginado compitiendo con la lógica  y el amor como un demente.

No comprendo si amarte es parte de la vida o es parte del enigma platónico que funde mi corazón al recordarte,
que saco al pensarte si la distancia me sorprende nuevamente sin ti,
deja mi corazón en una constante búsqueda de tu presencia, esperando en el vergel de las caricias que nos entregamos e imagino aún más cuando me siento más solo y decido seguir amándote.

Tú presencia esta por todos lados,
tú sonrisa esta por todos lados,
tus manos en mi cuerpo y mis manos en el tuyo,
tus labios en mis labios,
tus ojos en mis ojos.

Distancia, que sería de ti sin la distancia,
que sería de mí sin la distancia,
que sería de mi corazón sin tu presencia,
que sería de mi presencia sin tu corazón.

Si te recuerdo es porque te amo,
si te pienso es porque te amo,
si te encuentro en todos lados es porque te amo,
si pasa el tiempo y al final lo único que hago, es seguir amándote porque te amo.

Si cuando no consigo dormir y te encuentro en mis sueños, aunque este dormido se que estoy amándote,
si cuando decido amarte más, consigo amarte más de lo que pensaba,
si a veces cuando no soporto la distancia, me doy cuenta que la soporto sencillamente porque te amo.

Y te amo aunque suene repetitivo, decirte te amo,
aunque no logre entender nunca que es realmente el amor, ni menos que es realmente amarte.
aunque no logre entender nunca por qué simplemente te amo, o por qué simplemente quiero amarte,
aunque nunca deje de amarte, se que nunca dejare de hacerlo,
 aunque la distancia exista te seguiré amando como nunca he dejado de amarte, porque te amo y volveremos a estar juntos porque tú también me amas sin saber por qué lo haces.