Solitario


Me quedé solitario
porque amaba tu historia y tu histeria,
y tú con cara de estrella perdida
me mirabas pidiéndome perdón.

Fué mi culpa
y lo entiendo
que al final del camino
me dejaras herido.

Tirado como un cigarro prendido
que espera ser pisado
para olvidarte con furia
y no acordarme de tu ropa interior.

Tus besos que me saben amargos
pueden irse corriendo
aunque a tu lengua larga
no le tengo pudor.

Y tú par de piernas largas
que las conozco de cerca
pueden darse la vuelta
y no te atrevas a mirar.

Porque prefiero quedarme solo
que mirarte a los ojos
y acordarme duramente
que te gusta el revolcón.

Y yo acá como una puerta giratoria
haciendo de bobo
me entregue,
pero me aburrí de tu rubor.

De tus mentiras
de tu falso escote
de tu pelo coloreado
y de tu fidelidad extraviada.

Que sin resquicio a encontrarse
sin vergüenza ni clemencia
ya por mucho tiempo
con tu respaldo en el amor.

Me dejaron de lado
como un par de zapatos de tacón
que mueren quebrados
y se cambian sin aviso.