Farolito


El único farolito vivo
de la plaza de la vuelta,
queriendo caminar
a expresión de supervivencia.

Prendió su cuerpo
y sacando apoyo
en una iniciada longevidad,
pretendiendo escapar
en  lapsos donde se queda dormida la luna
y las sombras se confunden con la oscuridad.

Desgarro sus raíces 
de pilar a dos metros hacia el centro de la tierra, de árbol en árbol emboscando,
de banqueta a hojas secas explorando,
sintió la integridad
del ser libre.

Parpadeando risueña
y levantando polvo,
recorriendo lo que antes
su luz rescataba de lejos,
grito ¡Soy libre!
tan fuerte que la luna despertó sorprendida,
 alumbrando todo y
dejando a descubiertas la falta de un farolito.

Corrió deprisa
tan lejos el farolito escapando
que lo lejos queda cerca,
 sin prender luz cualquiera
y encontrándose con un sol mañanero.
A descanso bienvenido,
cerró sus ojos vencido del cansancio

Volviendo abrirlos
por la noche en la misma plaza despertó sorprendido,
con la luna durmiendo nuevamente
y dejando entre sombras la oscuridad viviente.

Un farolito que de noche  se cuenta que
pasea por las calles sintiéndose libre,
una luna ambivalente,
y un farolito sonámbulo en la plaza de la vuelta
que hace el trabajo de la luna
para iluminar las sombras que quedan pendientes.