La muerte del girasol


Se ha muerto el girasol y ha quedado mirando el suelo,
preguntándose porque la muerte le acecha
cuando mas resplandecía.

Mírenlo, ha quedado con su cara redonda, afligido,
como lámpara apagada de cuello sobre una mesita,
como viejecilla encurvada  de último suspiro,
como niño castigado en una esquina que ha perdido ante todo la dignidad.

Que desilusión más inmensa,
que pretérito más superfluo,
ha muerto el girasol, y con eso ha muerto la luz de la tierra.

Fíjense en el pobre estacionado esperando
quien sabe cual destino venidero,
y me pregunto yo, si la muerte acecha a
la vida como tropel endemoniado,
¿Qué se esconde bajo esta dualidad retorcida?.

Ayer brillamos como girasoles gozosos
y hoy nos morimos como girasoles carbonizados,
¿Por qué el mismísimo que nos dio la vida, nos da la
muerte en el circulo enigmático de las sin respuestas?

¡Ha resucitado un girasol!
y ha quedado mirando al horizonte para siempre.
Mi memoria no olvida lo glorioso de su iluminar
permitiéndole vida eterna sobre los campos de mi vida.

 


El piso de cami nou


El piso de camí nou tiene más que nada las paredes blancas, que terminan en un cielo blanco altísimo,
el suelo también es blanco de baldosas en rectángulos ajustados,
las ventanas han sido recién barnizadas unas por ahí otras por allá,
y las cortinas casi todas permanecen abiertas descansando más allá de los marcos.

Colgadas se pueden ver fotografías que hablan de momentos memorables,
cuadros de la Francia en óleo,
un pequeño calendario con paisajes de la laguna de Gallocanta con frases célebres,
y un árbol dibujado sobre la pared ocre del pasillo principal en otoño.

En el comedor de paredes blancas los muebles guardan sobre las esquinas,
y las sillas sólo se acercan a la mesa de mantel iluminado por la noche de Manhattan, cuando es hora de comer,
los libros están arrimados sobre estantes y sirven de apoyo a pinturas por terminar,
inmortales se ven las botellas de vino junto a los platos con frutas,
y los inciensos prendidos foguean  humo recorriendo el hogar.

La ventana está esquinada con sus vidrios opacos y pocas veces se abre,
por el contrario, el ventanal que da al balcón de la calle principal, permanece casi siempre abierto,
y su piso parece un ajedrez de colores azul y blanco
en prolongación de sus paredes, que dibujan una rejilla del mismo color dual.

La habitación contínua, emplazada detrás de la bandera chilena,
guarda todo el exilio de cachivaches útiles, 
y mantiene en sus cajones los ropajes, mientras los zapatos están superpuestos en un mueble satisfecho,
y posado excelso, un atril, con las telas derramadas por el suelo, sirve hoy de percha ante los inocuos  pinceles, que reposan en un vaso azul perdido en otra habitación.

Volviendo a la entrada, una puerta cruje al ser abierta, viéndose de frente el pasillo y de derecha el comedor,
al lado izquierdo, la pared y el árbol dibujado, anticipan la pequeña cocina con heridas de batallas alimenticias y el tiempo que ha pasado,

esta, con un lavadero amplio, la lavadora esquinada, una ventana de corredera,y una nevera encerrada bajo los muebles que cuidan los platos y los vasos, finalmente, nos dice adios con una puerta de madera y vidrio.

Resucitando por el pasillo mas allá, pasando un espejo ovalado, está el baño con bañera de frente azul de cortina abierta semi muerta,
azulejos blancos de bordes azules por las paredes, que llegan a las esquinas también de color azul, para terminar en un techo blanco descascarado,
la ventana es de persiana de vidrios opacos a disposición del bañista,
y sobre la pila, el espejo pintado con pequeñas flores deja ver el basurero de color purpura, al igual que la pequeña alfombra del mismo color y la cortina de baño que se tiene en mente comprar. 

Finalmente al salir del baño, una puerta avisa que estamos ante la habitación principal,
que por estos días está cercada por la consagración  de un reencuentro, 
que esta colapsada por los desenfrenos de una cama movediza,
si nos fijamos bien, abrazados permanecen mientras duermen quietos los dos habitantes,
a resguardo del viento que entra por el ventanal de pecho vasto por una cortina,
a serenidad del respirar de los dos orgullosos cuerpos tendidos,
a delirio de permanecer juntos los dos amantes por los años.
Sus besos y caricias  han emplazado las paredes  al cielo que se ha convertido por hoy el piso, de cami nou.

Un girasol más


Son los girasoles,
los penetrantes girasoles,
soles de tallos abiertos prendidos
sin arrepentirse del destello de su alma.
 
Porque habrán girasoles
rodeando  las afueras
siempre que mires 
en detalle.
 
Todo se borra, solo quedan los girasoles,
y en conjunto amarillo del más amarillo,
pido ser uno más de ellos
aferrándome a la tierra.
 
¡Oh! benditos girasoles
que mirais a lo alto,
permítidme interrumpiros
y caer un rato a descansar mis pensamientos.
 
Quiero veros de más cerca,
arrodillarme ante vuestros miles de brazos amarillos,
y contaros al oído
historias de tierras lejanas.
 
Dejadme ser uno más de vosotros, 
abrir mis brazos
y viajar como vuela el polen
de vuestros sueños por los vientos.
 
Yo vengo del sur del sur, 
y me he enamorado
del brillo que guardan vuestros destellos
dejando mis ojos amarillos.
 
Me imagino siendo un girasol,
 y siento el viento que se cuela por las fronteras de mi cuerpo,
como lo haceís en perfecta oscilación detenida,
¡Quiero ser un girasol más y acompañaros!.
 
La noche vendrá y lo sabeís
no os pongáis tristes, mañana el sol regresará,
mientras la luna se cuela sobre los montes con su brillo,
vosotros no os dormís y yo me quiebro ante el cansancio.   
 
Sucumbiendo por el sueño, ante la última esperanza de mis ojos semiabiertos,
vosotros me miraís para seguir mirando al cielo,
no permitiendo que la noche os cubra
y seguir con vuestro brillo.
 
Yo ilumino con mis ojos amarillos, dándome cuenta que ya soy uno más de vosotros,
me impresiono y me lleno de polen,
mis piernas se transforman en gloriosas raíces,
mis brazos se vuelven amarillos.
 
Mi cuerpo de tallo verde con hojas desparramadas,
mi risa y mi melancolía ahora son amarillas,
y ya viene el sol tiritan mis raíces,
y aun todo se pone más amarillo.
 
Todos se preparan,
abriéndose, estirándose, tratando de llegar a lo más alto,
inspirando vida,
para expirar amarillo.
 
Y yo miro a mi alrededor pasmado
 y todo es completamente amarillo,
¡soy un girasol mas!, grito,
perdido en la mirada de un viajante sorprendido.

 

Aviones dentro de aviones


Los ruidos de los aviones,invaden mis sueños
invaden mi vida.

Se apoderan de mi razón,
de mi tranquilidad
y me avisan cuando pasan.

Sin medida ni establecimiento
se pasean por los cielos
como pájaros gruñendo.

No es coincidencia
que vuelen tan cerquita
donde guardo mi conciencia.

Unos van otros vienen,
por el cielo millonario
de colores por los días.

Transitando,
recorriendo,
buscando por la vida.

Van los pasajeros sin destino,
que vuelan por los aires dentro de aviones,
sin tener miedo del adiós.

Yo los miro desde el suelo,
orgulloso
y les digo hasta pronto.

Pescadores del alma,
impasibles recolectores,
detallistas de ojos abiertos memorables.

Busquillas de tierras nuevas,
artistas del vivir despierto
y pulmones del respirar libertad.
 
Somos aviones dentro de aviones,
llevando vida,
llevando vida,
por los circuitos interminables de la vida.

Antes de decir adiós

Fue por culpa del primer besoque nos vimos en exceso
antes de decirnos adiós.

Las primeras miraditas
parecían ventanitas
que abre el corazón.

Nos declaramos amor sin descuido,
miedo mutuo al futuro,
éxtasis de cuerpos amarrados no te quiero soltar.

El adiós fue uno de esos
al cual se le da la espalda
y se dice hasta pronto, volveré por ti.

Como duele pensarte de lejos

sin mayor estreno 
que recordarte respirando en mi pecho como caracola recogida.

El destino dejo dividido
más que a dos pervertidos
dos ermitaños heridos de corazón in fraganti.

No me importa lo que pase
y el que tiempo nos separe,
yo no olvidare tu leal disposición.

A creer en el amor más puro
que no tiene ningún tapujo
y te pido por favor espérame.

Donde te encontré por vez primera
y te caíste desde cielo
para nunca irte de mi vida.

Porque pueden pasar más de cien vidas
pero amor como el tuyo
no se olvida de una vez.


Recuérdame en los sueños te pido,
como yo lo hago a diario,
sin que sea extraño
pensarte una y otra vez despierto,
pensando que te estoy soñando y nunca te tuve.

Como la primera vez


El rigor del corazón
es más perverso que el delirio.

Y no me digas que ya es tarde
para mirar sus ojos por favor.

Y que de frente me digan te quiero
buscando por adentro lo que no se encuentra allá afuera.
 
Las manitos sujetas
transpiradas del sosiego
es que hace meses que no estoy contigo.

Los pelos al viento
que cubren la cara
tapando los ojos que dicen mas de mil palabras.

Los labios pidiendo
encuentros cercanos
y un corazón lerdo palpitando demencia.

Porque  no hay historia más hermosa
que la contada a caricias.

Y no te des prisa
por resolver
lo que resuelve el amor.

Cuando dos vigilantes
se topan de semblante.

Frente a frente
diciendo
te extrañe.

Y se rompen en mil pedazos
los frascos opacos.

Que guardaban los miedos
que guardaban el rencor.

Porque no hay historia
que se cuente de nuevo
cuando se dice lo intentare.

Y menos corazones
que se topen
cayendo rendidos como la primera vez.



Noche de luna

Noche de luna
y el viento solitario respira viento
siendo testigo.

El cielo ennegrecido
adornado con estrellas
que mueren en silencio.

Los montes sombríos,
la ciudadela callada,
el rebaño durmiendo.
 
Noche de luna
el cielo inmenso aferrado
abrigando la inmensidad oscurecida.

Los ríos se callan,
las piedras se vuelven de plata
y las flores se esconden tímidas.

La tierra se llena de espejos,
el tiempo se detiene
y los grillos cantan en compas abrazados.

Noche de luna,
solitaria luna que emerge en el cielo
se detiene a instantes y se va olvidada.

Transitoria de caminos espaciales  
iluminando todo,
sombreando a su paso lo que le da la gana.

Dejando luz en lo alto
que simplemente cae despacito, 
poco a poco,
cubriendo todo de luz de luna.  

Cerezo


Peinadito
con un peine
llamado viento.

Pequeñito
como una manita
abierta verde de cuello marrón.

Solitario
esta el cerezo
sobre los viñedos.

Mas allá los girasoles
cotillean a diario
la mala suerte del extraño. 

Que mentecato
su razón del vivir
sin sombra alguna se suele oír.

Pero sin razón y con extrañeza
para la población circulante en raíces
subterráneas  por las dehesas.

El cerezo en extremo,
vive con sonrisa en sus ramas floreciendo,
agitando bienaventuranza blanca en sus flores terciopeladas.

 Arrojando sus semillas poco a poco,
crecerán a su lado en composición omnipotente
viviendo acompañado en un futuro porvenir.

Recordando un nacimiento
extraño y solitario,
vivido de interrogantes se suele acordar.

Ahora más madurito en años
comprendiendo con riqueza e imperioso dulzor en sus frutos,
su destino era el conquistar las viñas
cerrándole la boca a ciertas marujillas.

Volviéndote loco, volviéndote viejo


Estás enloqueciendo, 
arrimándote a los precipicios,
cabalgando los caballos de Troya
y pisando más allá de la línea que separa al tren, en la ciudad agitada.

Ya las copas no son como eran antes las copas fíjate,
y esas fumaditas ya no son como eran antes las gloriosas fumaditas con los ojos cerrados,
es decir, 
claramente te vas volviendo loco de remate,
pero también señores te vas volviendo viejo por la vida.

El tiempo pasa y llegan los pesares,
la frase remarcada al oído como misil anti aéreo,
“todo se paga en esta vida”
aún zumbando en los oídos,
como si el ayer estuviera más presente aún.

Que más se puede hacer me pregunto yo,
que respirar tranquilo como lo hacen los respiradores artificiales,
que sin miedo a que nadie los engañe
cumplen su labor.

Te estás volviendo loco de viejo créeme,
o simplemente estas pagando lo que debes,
ganando lo perdido y perdiendo lo ganado,
o simplemente aceptando limosnas de la vida por los años.

La vida pasa como una película vieja y regastada,
sin permiso al retroceder,
y esos recuerdos que te importan ya,
si vives del pasado y el futuro fue el ayer.

Una enfermedad que afecta,
que te dice que aún estas vivo,
y que todo está permitido
menos olvidarse que se está vivo.

Puedes volverte viejo,
gruñón, cariñoso,
sabiondo
y desesperado. 

Llenarte de pastillas, jarabes
y  horarios sincronizados,
pero aún estás viviendo mírate,
qué suerte ser consciente y no perder el último tren.

Los errores del pasado,
y ya no estamos para esos trotes mi caballero,
le dices al jovenzuelo que no se quiere despedir,
fanfarreándole a la vida te das cuenta,
que recién estas empezando a vivir.

Tú te ríes de las vueltas
con una vida acuesta,
y pareces descifrar la vida
entendiendo lo que entiendes por vida, 
recostado sobre la almohada de la reflexión divina.

Ese sillón arrugado de la esquina que muchas veces miraste lejano,
ahora será tu tarima
ante el vuelo de los niños,
que se sienten a tu alrededor.

Recorre con cuidado y fíjate bien por donde circulan,
esos pensamientos de ciudadano abandonado que ya paso la primera cuesta,
que la vida te va a volver a sorprender, 
incrédulo, así es,
con locura, con vejez, o con eso que te hace volver a crecer.
 
Estas volviendo a vivir fíjate,
recién abriendo los ojos,
respirando por vez primera,
riendo para siempre como siempre pensaste en reír.

Añorando,
percibiendo,
imaginando,
llenándote de vida y llenando de vida a los que te rodean. 

Te estás volviendo loco fíjate,
viejo pillo realmente,
vivo,
más vivo que nunca.