La sed que comineza un padre y su vaso


Remolinos son sus ojos,
recuerdos perdidos en línea,
horizonte traicionero,
delgado y frío.

Llueve el cielo,
despierta el sol con sus velos,
sale la luna,
comienza el sueño y el suelo.

Gotean sus labios,
su mismo abrigo y el trago,
actor director el vaso,
soledad, tristeza ahogados.
Comienza abril termina marzo,
cantan palomas vuela el viento,
otoños planean hojas,
inviernos la calle moja.

Sus manos secas y sucias,
su pelo largo y envuelto,
pensamientos dulces de vino,
vida amarga enciende un cigarro.
Sincera cara y ojos cerrados,
pies al aire torcidos y helados,
despierta con trago en mano,
cansado dormido, doblado.

Sus piernas deslizan y marcan paso,
su alma se pierde y cae en brazo,
botella amigo vaso y vaso,
se sientan caminos y pasan un rato.
Danzan palabras comentan tragos,
se miran quebrados vaso tras vaso,
fuman historias comparten cigarro,
se toman el tiempo, la calle y él lazo.
Dispersos despiertan un ojo cerrado,
la sangre que pesa un vaso en la mano,
abrazan sus ojos y lloran sus cuerpos,
ahogados destinos recuerdos cruzados.
Reflejan mirada se miran pasmados,
se juntan destinos con vaso en la mano,
preguntas respuestas un hijo olvidado,
la sed que comienza un padre y su vaso.

Escrito el 9 de febrero del 2005