Dijo que sí y la miró de cerquita
sin siquiera dejar que ella
se diera cuenta.

Secretamente detuvo el tiempo en un dos por tres chasqueando sus dedos quedando todo detenido antes que ella pudiera decir algo.

Realizó una vista más que rápida de la situación frunciendo el rostro extrañado  y como árbol que se desprende de sus raíces para salir corriendo en libertad, movió su cuerpo lentamente sorprendido y observando que era el único que podía moverse.

La  rodeo observándola detenidamente de pies a cabeza,
de lejos y de cerca,
cual artista observa su mejor obra buscando el detalle de la perfección.

Se quedó un rato mirándola,
cabalgando por recuerdos sus pensamientos,
finalmente, puso sus ojos en detalle a la merced de los suyos,
observándose a sí mismo de la forma en que ella lo hacía,
se sintió avergonzado,
completamente afortunado eso sí,
no debió dudar de ella, pensó.

Con un chasquido volvió todo a la normalidad.
Ella dijo sí,
de igual forma después de decirlo este respiró tranquilo.

Pueden besarse se escuchó alegremente,
sus bocas se tejieron entre lenguas en un dos por tres y los invitados aplaudieron,
al dejar el beso, él la miro fijamente como queriendo chasquear sus dedos.