Sonríe porque hoy todos te están mirando


Tus pómulos no entienden la terquedad de tus labios
que tratan de volar y alcanzar tus ojos,
y estos hoy además amanecen errantes
no queriendo toparse con nada,
Y tus manos parecieran que se quieren hacer una,
buscándose, palpándose y torturándose las articulaciones.

Por dios que indebida acción la de tus labios
que forcejean con la pena 
y dejan en tu cara una minúscula alegría,
tus ojos nuevamente difieren,
buscando
complacencia en tus zapatos mal lustrados.

Ya está,
ha salido la primera y rápidamente aproximas tu mano quitándotela,
te das cuenta y nadie te mira,
solo tú y tu sonrisa saben realmente
que eres de las que les gusta interpretar papeles ajenos.

Cierras los ojos,
pidiéndoles por favor que detengan el augurio,
pero estos parecen ventanales invernales traspirados
cuando decides abrirlos.

Ya está,
nuevamente la sonrisa interrumpe
abriéndote los portales de la aceptación,
ahora tus ojos atrapados encuentran guarida,
y te ves sonriente a lo lejos,
y te ves sonriente a lo lejos.