Tu ausencia


Apareció tu ausencia como cataclismo ante mi vida,
porque en un abrir y cerrar de ojos ya no estabas a mi lado.

Y yo miré en todos los sitios para ver si te escondías picarona,
mas,  llegué a tardar cerca de siete lunas llenas en darme cuenta que ya no estabas.

Que la ropa interior que dejaste,
la olvidaste en los cajones como quien deja limosnas a la libido.

Que las sabanas arrugadas de una cama hecha a despecho,
guardan el latido de tu corazón corrompido antes de marcharte.

Que tu perfume aún adherido a la almohada,
penetra por mis poros teniéndote a mi lado si quiero tenerte e imaginarte.

Que tus enseres que me voy encontrando abandonados,
simbolizan que dejaste pequeños respiros para que no te olvidase.

Pero voy triste,
como si nunca antes hubiera sentido tristeza,
como si la alegría quisiera huir de mi lado evitándome.

Cabizbajo,
casi rozando mi frente por el suelo,
como rama a punto de quebrarse por la lluvia de mis ojos.

Perdiendo el corazón,
como si lo estuviera arrastrando a fuerzas para que el tampoco me dejase,
como si este palpitara sólo para pedirme la eutanasia.

Pero desdichadamente aún te amo
y no me cuesta nada amarte,
como si lo hubiera perdido todo,
menos el don de hacerlo.

¿Dónde te refugiarás fugitiva,
que increíblemente te siento tan de cerca,
invadiéndome con tu llanto,
como esperando afligida que mis brazos te rodearan otra vez?

Qué inverosímil puede llegar a ser el amor en tu ausencia mi amada,
tan imperioso y fulminante cuando el mismo se lo propone,
y tan obstinado cuando él quiere serlo, no dejándome nunca olvidarte.