Ha salido el sol


Ha salido el sol en nuestra habitación
las tormentas ya se escaparon
Y la brisa hoy rebota
sobre espejos aún mojados
por recuerdos marchitados
que esperaban estos rayos
que hoy nos pegan abrazando
nuestros rostros aún intactos
de querernos por los años
de mirarnos demasiado
como dos pequeños mundos
que se buscan como estrellas
y se pierden como mechas
apagadas por la angustia
de querer querernos tanto
como dos playas lejanas
con un mar en medio intenso
provocado por los miedos
que parecen sentenciarnos
a vivir encarcelados
a juzgarnos siempre siempre
hasta que ilumine el sol
y sus rayos nos acerquen. 

La canción del silencio


La canción del silencio
lo menos que tiene es silencio
en sus líneas,
la canción del silencio
lo que menos tiene
es silencio en sus líneas.
 
Bienvenido silencio a mi casa
cuando las palabras
las letras y los sonidos
se van de paseo a la tierra del “es mejor callar”.

Cuando la lengua se atrofia
musitando al corazón secretos
y el pensamiento queda en blanco transparente
tan blanco transparente que no se detiene ni ante el mismisimo silencio.

Cuando no hay nada que decir
naciendo la mudez como mejor respuesta
ignorando por completo
y olvidando la conciencia.

Cuando te lanzan dardos por la espalda
que alcanzan a tocarte el corazón,
besos por la frente y te dicen te extraño
queriendo en realidad decir: espero que no me hayas olvidado.

Cuando se olvida que ha pasado
bastante agua bajo el puente
y no se tiene presente
que se ha dañado con el silencio más de alguna vez.

Cuando retornas a mi vida
y me gritas al oído
esto no está permitido
es mejor que me vaya de una vez.

Cuando pasan siglos sentimentales,
minutos de relojes molestosos
los cuales son olvidados
y a ver si nos volveremos a ver.

Cuando retrocedo mi vida
topándome contigo
haciéndonos los tontos
y nos miramos de reojo al decir adiós.

Cuando las puertas quedaron abiertas
las llaves extraviadas con ganas
los instintos presentes
y los compromisos olvidados.

Bienvenido silencio
ya estás en mi casa
vive tranquilo un rato
hasta que mi corazón vomite.

Mis palabras tristes
mis recuerdos prisioneros
mis lagrimas futuras
y mis recuerdos solitarios.

Compre ya


Oferto,
un corazón que ha sufrido
una vida llena de ilusiones,
unos ojos lagrimones
y un futuro entre la guerra del destino
con el si hoy me despierto positivo
augurando buenos tiempos.

Voy,
Como tortuga que equivoca su caminar,
como brisa que se vuelve remolino,
como pájaro que se pone a caminar pareciendo torbellino
y me miro desde lejos
pareciéndome a un cartero que deja cartas
de recuerdo en las casas donde habita lo que nunca sucedió.

Pienso,
calculando sentimentalmente
padeciendo por los signos interrogativos
y parece más lejano mi pasado
cuando pienso en el futuro
y mi presente
no lo vivo.
 
Qué más da,
la guerra está perdida,
el mundo está más loco
que unas cabras perdidas  en el monte verdoso
que asoma en tu ventana,
y esperas que los años
no se pasen en vano.

Prosigo,
encadenado hacia el mito de la muerte
con los ojos vendados,
con la libertad tan perdida como tan mía,
pero con coquetería prosigo
porque tengo el respirar
y tengo poesía.

Tengo el caminar
y tengo mi deseos
que riego como a semillas,
amparando la esperanza
sobre la cuerda floja sombría
que cuelga en los campos
donde ya no existe cobardía.

Sin más retoques
del yo
sin más retoques
del tú
no te vendo
ni loco mi vida,
no te vendo ni loco mi vida.

El sol y sus sombras


El sol y sus sombras
se entremeten en mi casa,
dibujan perfectos mundos sobre el piso,
escoltan mis pensamientos mañaneros
y por favor no,
no mires al espejo,
que ahí se esconde el otro mundo,
el mundo mañanero,
donde la verdad
parece que se junta con la autoestima
y le dicen a tus ojos despierta buenos días.

Pirata hambriento


Dicen por ahí que eres
un pirata hambriento,
esos que van por ahí
gracias al viento.

No los reconocerás
con parche en el ojo,
menos te pongas a buscar
un lorito en el hombro.

Creo yo que tú
sí quieres conocerlos,
no te esperes en la mar
ni te embriagues con el buen roncito del pueblo.

Ni te vayas hacia el fondo
en busca de sirenas,
sólo mira bien en sus tesoros
que envidian tras sus puertas.

Dicen por ahí que eres
un pirata hambriento,
esos que van por ahí
gracias al viento.

No se reconocerán
con banderitas Jolly Roger,
ni huesitos con espadas
ni menos calaveras.

No importa si es barquito,
buque de guerra o abrazo apretado,
los piratas miran bien fijo
y apuntan siempre al clavo.

No sientas compasión
si observas una pata de palo,
abre bien tus ojos porque
estan surcando por tus lados

Dicen por ahí que eres
un pirata hambriento,
esos que van por ahí
gracias al viento.

Yo he visto muchos
que ya no surcan los siete mares
y que ocultan sus espadas
tras sonrisas inmortales.

Van de tierra en tierra
y han dejado ya los mares,
roban tus tesoros
mientras dicen buenas tardes.

Piratas, bucaneros, filibusteros
por la vida al abordaje,
llamándose tú amigo 
por las leguas y por la sangre.

Oportunidad de tus labios


Las hojas le piden al viento más tiempo,
el sol a la noche simplemente oportunidad
y yo cuando te pido solo un beso
tú me dices que esto es un exceso,
que no me atreva a interrumpirlos si estos
se dedican sólo hoy a charlar.

Traicioneros,
que inmaculadamente puestos
en tu rostro inmerecido
se malgastan.

Mientras yo,
me convierto en un misionero
a esperas
del milagro de hacerlos míos.

Basta ya, de esta indispuesta situación,
que su brillo encandila mi tranquilidad,
que su humedad encanta a los míos como los imanes a los metales
y su lentitud me atrae, me atrae como me atrae su lentitud.

Quien es el portero
me pregunto
congojado,
de las puertas del edén.

Que los toco y no los toco y no me atrevo,
que me pongo a descansar en ellos
y me duermo,
en su húmedo mar y marea yo me duermo.

Sospecho, que me juzgues
y me pruebes mordiendo,
mordiéndome los míos
buscando.

Buscándoles
derecho
de los tuyos
si me acerco.

Me acerco, definitivamente me acerco,
con los míos disparados
dispuestos
yo me acerco.

Me acero y se alejan,
tus labios
de los míos
si me acerco.

Y ya no tienes labios se te han ido de paseo
quedándote  sin guindas
sin moras sin rosas sin vino
sin tu mar y sin tus olas.

Mientras yo,
me he quedado sin nada si no tengo yo tus labios,
perdido con los míos
en el pueblo de la sed.

Donde el agua son tus labios,
tus ojos las montañas que me miran congeladas
y hoy, no ha salido el sol puedo ver
y tampoco saldrá mañana.


Las gaviotas que se creen patos para que les den comida


Patos, ocas, gaviotas y otros plumíferos comparten hogar en un pequeña laguna de un parque camino al centro de la ciudad.

Son los niños los más contentos que lanzan migajas de pan, y los patos,  los más atentos a ellos parpando alegría por la liquida ciudad en donde viven.

Las blancas y grandotas ocas, parecen cuidar terreno a algún extraño entrometido, mientras los enamorados y glamurosos cisnes navegan sus plumajes, dignos de ser fotografiados más allá por debajo de un puentecillo.

Y detrás haciéndose las desentendidas con sus ojos llenos de “aquí estoy”, están las gaviotas, que esperan creyéndose patos tratando de imitarlos, tratando de pedir respeto, tratando de tener cabida, tratando de encontrar el momento justo graznando y graznando.

Ocho mandarinas


Hijas de las naranjas
¿Queréis moveros?

Bodegón sobre la mesa,
plato haciendo de vivienda,
rugosas de piel lustre 
de alma acuática encajonada
decidme:
¿Porque me miráis detenidas
sin acto al huir de ser comidas?

Si queréis os devuelvo,
pero no me quitéis la palabra
que os juro que os desnudo
para que gritéis del frio. 

Visualizaciones


Como una flecha disparada
por un arco de autoestima
voy camino y con júbilo
al ver mi horizonte alumbrado.

Me gusta sonreír
y andar polinizando alegría
por campos erráticos
a las medias lunas faciales.

También eso sí,
discrepo ante la felicidad saturada,
pero tengo paciencia de erizo de mar
y avidez perfectamente enviciada.

Dentro mío
viven momentos que vendrán, 
y entre más los deseo  
más los siento circundando mis avenidas.

Mi superpoder está reconocido,
la tranquilidad presente,
los miedos huyendo
y la vida por delante. 

Cuestionario semanal


A veces mi cabeza parece divagar
divagar, divagar,
es que no encuentro las palabras precisas
para esta reacción que me saca de quicio
congelando mi pensar, mi pensar, mi pensar.

Miro el grandioso cielo
con luces super puestas, super puestas, super puestas,
algo pasa más allá
y no puedo dormir, dormir, dormir.

Cuestionario semanal
de preguntas sin respuestas
se cuelan por mis poros
y me siento sólo, sólo, sólo.

El día que llegué temprano a casa


De sorpresa por la casa me encontré a los gatos haciendo fiesta,
a las arañas rumbeando
y al perro tras la barra sirviendo cubatas.

Yo llegué y todos me miraron pasmados,
habían bragas y sujetadores camino a mi habitación
yo grité ¡se acabo la fiesta!
hasta que una gata me saco a bailar.

Corchos perdidos y probabilidades


De muy pequeño incurrí en el misterio del corcho de la botella de champagne, así es,
como un mesías que arremete en medio de una ceremonia y más preocupado de este que del contenido espumoso y glamuroso, mis actos y pensamientos se centraban en buscar respuesta al viaje que hace el oprimido al ponerse en libertad.

A mis actuales 28 años, se han puesto en libertad ante mis ojos creo yo, un promedio de, y seamos responsables por favor, que mi esófago está escuchando, unas tres botellas al despedir el año, otras tres si algún conocido me quisiese invitar a su matrimonio, una o dos si algún amigo en su cumpleaños quisiera ponerle alguna cota de clase a sus años, y otra más por ahí aparecida ante la ausencia de botellas de otros licores más comunes, en fin, creo que haciendo un promedio bastante honesto, al año serán unas 7 botellas, siempre cuando el año sea vasto de eventos y unas tres si es un año digámosle normal. Es decir, creo yo que fácilmente he visto el acto de inconexión cien veces a lo largo de mi vida.
¡Sí, cien veces! y cien veces la misma pregunta en mi cabeza ¿Dónde se ha ido el corcho? Y probablemente también cien veces la misma respuesta.