Las gaviotas que se creen patos para que les den comida


Patos, ocas, gaviotas y otros plumíferos comparten hogar en un pequeña laguna de un parque camino al centro de la ciudad.

Son los niños los más contentos que lanzan migajas de pan, y los patos,  los más atentos a ellos parpando alegría por la liquida ciudad en donde viven.

Las blancas y grandotas ocas, parecen cuidar terreno a algún extraño entrometido, mientras los enamorados y glamurosos cisnes navegan sus plumajes, dignos de ser fotografiados más allá por debajo de un puentecillo.

Y detrás haciéndose las desentendidas con sus ojos llenos de “aquí estoy”, están las gaviotas, que esperan creyéndose patos tratando de imitarlos, tratando de pedir respeto, tratando de tener cabida, tratando de encontrar el momento justo graznando y graznando.