Ocho mandarinas


Hijas de las naranjas
¿Queréis moveros?

Bodegón sobre la mesa,
plato haciendo de vivienda,
rugosas de piel lustre 
de alma acuática encajonada
decidme:
¿Porque me miráis detenidas
sin acto al huir de ser comidas?

Si queréis os devuelvo,
pero no me quitéis la palabra
que os juro que os desnudo
para que gritéis del frio.