Oportunidad de tus labios


Las hojas le piden al viento más tiempo,
el sol a la noche simplemente oportunidad
y yo cuando te pido solo un beso
tú me dices que esto es un exceso,
que no me atreva a interrumpirlos si estos
se dedican sólo hoy a charlar.

Traicioneros,
que inmaculadamente puestos
en tu rostro inmerecido
se malgastan.

Mientras yo,
me convierto en un misionero
a esperas
del milagro de hacerlos míos.

Basta ya, de esta indispuesta situación,
que su brillo encandila mi tranquilidad,
que su humedad encanta a los míos como los imanes a los metales
y su lentitud me atrae, me atrae como me atrae su lentitud.

Quien es el portero
me pregunto
congojado,
de las puertas del edén.

Que los toco y no los toco y no me atrevo,
que me pongo a descansar en ellos
y me duermo,
en su húmedo mar y marea yo me duermo.

Sospecho, que me juzgues
y me pruebes mordiendo,
mordiéndome los míos
buscando.

Buscándoles
derecho
de los tuyos
si me acerco.

Me acerco, definitivamente me acerco,
con los míos disparados
dispuestos
yo me acerco.

Me acero y se alejan,
tus labios
de los míos
si me acerco.

Y ya no tienes labios se te han ido de paseo
quedándote  sin guindas
sin moras sin rosas sin vino
sin tu mar y sin tus olas.

Mientras yo,
me he quedado sin nada si no tengo yo tus labios,
perdido con los míos
en el pueblo de la sed.

Donde el agua son tus labios,
tus ojos las montañas que me miran congeladas
y hoy, no ha salido el sol puedo ver
y tampoco saldrá mañana.