Date vuelta!!!


Detrás de mí
vive el vivaz
que se escapa
y no lo pillo
y ya no lo quiero perseguir,
cansado del jueguito
de las escondidas
que no le gusta para nada a mi instinto
perturbado,
y no solo por los ojos
que tocan
ni por los pensamientos
que hieren,
si no también por la espalda
que no nos pertenece
y no nos pertenecerá jamás,
ya que en ella vive el vivaz que se monta
en los hombros,
se escabulle entre los pelos,
suspira en la oreja,
y se cuelga del cuello
para no ser visto.