Bossman


Frederick Smitt, más conocido como Bossman lleva dos meses desaparecido. El conocido actor de películas como “Encontré a mi perro meando en el wáter”, “Tu olor de pies me recuerda a mi niñez” y “Mi profesora de piano me enseñó a tocar así”  desapareció el pasado mes de abril después de estar grabando los últimos capítulos de su saga más famosa y que tiene al mundo entero esperando por ella. Hablamos de Bossman, el regreso de la humanidad, tercera y última temporada de la saga,  la cual trata de un hombre, normal y corriente que después de que la tierra fuese invadida por extraterrestres, toma el protagonismo de los rebeldes que no quieren ser dominados, para así defender y luchar contra ellos.

“La saga esta casi totalmente terminada, falta grabar un par de escenas, sinceramente no sé donde puede estar Frederick, no podemos terminarla sin él, si que esperamos que Frederick vuelva lo antes posible, la serie debería estar siendo emitida en este momento, además estoy seguro que esta bien, Frederick es un loco y cuando se le pone algo en la cabeza lo hace” dice su amigo personal y director Antoni Heber.

Mucho se especula en relación a este suceso, los más escépticos creen  que es un perfecto plan de marketing de la compañía dueña de los derechos de la saga, “El mundo entero está esperando el final de Bossman, por mientras se lucran con la duda de la gente, la cual ha perdido el sentido total de la realidad de un personaje que ha superado a todos los superhéroes creados antes” comenta Magdalena Quezada,  crítica de cine.

Por otra parte ya son muchos los que creen que no es mera casualidad la desaparición de Frederick Smitt. Si recordamos el último capítulo de la temporada número dos en Bossman, la batalla de los cielos oscuros, tras una lucha de diez años el hombre es capaz finalmente de tener total dominio de la tierra e incluso mandar naves a Creustus, planeta de origen de los invasores. La última escena lo dice todo, se ve a Bossman hablándole al mundo, proclamando la libertad, pero enfatizando que la guerra aún no ha terminado, “llegan tiempos en donde nosotros seremos los invasores, hermanos la tierra es nuestra y el miedo ahora es de ellos” finalmente, la escena cambia y se ve a Bossman en su despacho de gobierno hablando por teléfono, en donde del otro lado se escucha “vienen por ti Boossman, derrotaste a sus hijos, ahora sus padres están enfadados”

Por ahora las escenas de Boosman están suspendidas hasta nuevo aviso, total misterio queda tras su desaparición, posiblemente una gran estrategia de marketing, puede ser también que el mismo Frederick cansado decidió darse unas vacaciones e incluso ocultándoselas a su familia, o simplemente una serie que pasó de ser fantasía a realidad.  Juzgue usted mismo y ruegue para que nuestro héroe siga con vida.



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Muere de viejo y no de sapo


Martín Azocar nunca pensó que tras su heroica acción ese día de octubre la vida le cambiaría por completo. Ocupaba las portadas de los diarios, era invitado a programas nocturnos e incluso estaba dentro de los cinco hombres más deseados del país según una famosa revista orientada al público femenino, pero lamentablemente y casi pasado un año del suceso, las cosas habían cambiado, volvía a ser un hombre común y unos fuertes dolores en la espalda lo tenían grave y postrado en una cama.

El tres de octubre del reciente año a eso de las diez de la mañana, Martín Azocar esperaba como uno más en la fila de clientes del Banco Estatal para ser atendido. Tras minutos de espera  e incomodo por tener que ir al baño, pidió a la persona que estaba delante suya que le guardara el puesto para a sí salir  de prisa y acercarse al bar más cercano.
Al volver, ya habían pasado diez minutos, la fila estaría más adelantada pensó, al acercarse en dirección a la puerta, un hombre corriendo salía a toda prisa del banco, lo miraba a los ojos y le decía “muere de viejo y no de sapo”( Común expresión utilizada para advertirle al receptor que es mejor que no se inmiscuya en asuntos que no son de su competencia).
Sin entender nada, abrió la puerta olvidando completamente lo que le había dicho aquel desconocido hombre.

“Simplemente abrí la puerta y sentí un golpe, ahí estaba tirado, con su arma y un montón de dinero, me di cuenta que el banco estaba siendo asaltado, la gente comenzó a aplaudir,  yo no entendía nada, era un héroe, al abrir la puerta le había golpeado fuertemente en la cabeza y con esto había quedado como se dice, bueno para nada”

“De pronto la vida me cambió, me trasformé en una persona mediática, mi nombre estaba en la boca de la gente, ganaba dinero por esto, las mujeres se me insinuaban cuando me veían, fue lindo mientras duro” Claro, ahora que pasó todo esto, cuento lo sucedido.
Así es, días después y tras dar declaración Martín Azocar aseguraba en el programa nocturno de moda que la acción la había hecho pensando muy bien detalle por detalle.
“Cuando fui en busca del baño mientras salía entraba un hombre muy  sospechoso, su mirada me decía todo, pude verle  incluso el arma,  es cuando sabes que va suceder algo y tienes que actuar, uno nunca piensa que va tener que hacer de héroe y salvar la vida de gente inofensiva, pero tras meditar unos minutos, esperé que intentara salir para golpearlo con la puerta”

Un poco ya volviendo a la normalidad de su vida y casi olvidado por completo, el mes reciente de julio, Martín sintió un fuerte dolor en su espalda, no le dio mayor importancia, pero día tras día el dolor se intensificaba aun más. Decidió ir al médico y tras exámenes se concluyo que sufría una enfermedad degenerativa de la columna, la que hoy lo tiene postrado en una cama.
“Yo creo que fue mala suerte, debí ponerle atención a lo que me dijo aquel hombre, si no hubiera entrado en el banco no hubiera sido nunca famoso ni menos un héroe, pero tampoco estaría postrado ahora en esta cama”.
Martín Azocar culpa de todo al destino y al no estar atento a las señales que te da la vida. Después de estar en la cima de la ola, ahora tiene que vivir el duro golpe de no poderse mantener parado, y como el mismo nos dijo: ”La última vez que intente levantarme parecía un verdadero sapo al no poder mantenerme en pie con esta bata de color verde”
Duro golpe para un hombre que nunca pensó que él no escuchar un simple consejo, le daría tantos problemas, si bien se desconoce la identidad del misterioso hombre que lo aconsejo diciéndole “Muere de viejo y no de sapo”, ya son muchos que lo culpan y que andan con cuidado por si extrañamente reciben un consejo de un extraño que sería mejor tomarle atención.
  






Amigo imaginario


Que gratificación
volver a ver a un amigo,
mis recuerdos son
de pelotas de papel  y
de gomas de borrar,
que de la mejor jugada
traspasaban el límite horizontal
y  gritabas conmigo el gol
saludando a la barra
que gritaba nuestros nombres
alzando banderas
y bañándonos con papel picado.

Por la noche te mantenías
al lado atento,
¿Recuerdas el primer amor
que me desveló
acercándome al colapso sentimental?
“Es que tengo penas de amor”
susurraba mi corazón,
y tú me hiciste empezar
mis primeros versos
y yo blanco perfecto reflejo del papel,  
me confesaste que escribir
es simplemente
dejar que hable el corazón
mientras se cierran los ojos
y se sacuden las alas.

Yo te recuerdo también
cuando mi abuelo murió,
fueron tus manos y no las mías
las que sostuvieron el cajón café
que se lo llevo bajo tierra,
y antes cuando pasamos a despedir su casa
la gente salía
a despedirse,
preguntándose
en que parte del cielo se venderán los caramelos, los helados y los refrescos
y si es verdad que al carrito color azul lo vieron en una esquina llorando y llorando,
nosotros nos quedamos fuera
en un silencio de 1 minuto y 67 años,
para que él
dijera hasta pronto
y cerrara el negocio de don lucho.

Te perdiste cuando fui
perdiéndome yo,
te olvidé
y debí llamarte
porque amigos como tú
solo se tiene uno  
en la vida.

Nos encontramos allá por la noche
como dos chiquillos aburridos,
que de un choque frontal sin sobrevivientes
se despiertan en el crepúsculo rosado,
en los manantiales de buena vibra
tendiéndose en los pastos verdes,
rodando y rodando por las colinas con los ojos cerrados,
las rodillas peladas
las miradas iluminadas
y riendo y  repitiendo
“una vez más”.

La vida es un embrollo,
es un nido
que guarda un huevo y
es un huevo que guarda un mundo
y tu amigo
que tienes el espejo en la cara
me lo dijiste
y  olvidé por mas
de un lustro
comprenderlo.

Te espero sentado amigo mío
frente a la ventana mágica,
solitario por momentos
mirando el campo azul,
aguardando la hora
segundo por segundo
respirando y respirando
y me dirás:  tranquilo….
y me dejarás
despedirme de los que amo
y también
me dejarás beber el ultimo vaso de vino,
pero tendré miedo  
y tú
me tomarás de la mano
llevándome hacia el túnel dorado
mientras yo con la otra trato de agarrarme
para poder quedarme.

Mi amigo extraterrestre me dio la receta


Eran las nueve de la noche cuando el vendedor de seguros Facundo Carvajal se dirigía a su casa recorriendo  los  cien kilómetros de viaje que le quedaban. Esa noche la carretera estaba más solitaria de lo normal, además no había ni luna, estaba completamente oscuro como el comenta “Viajaba en un túnel negro, cuando de repente una luz muy brillante me deslumbró”.

Hace tres años atrás, Facundo Carvajal  recibía la gran noticia que tras su buen desempeño en la empresa se haría cargo de la dirección de la zona central del país, incrementando fuertemente sus ingresos, pero no todo fueron buenas noticias, después de tres meses de esto la esposa de Facundo muere fatalmente en un accidente de coche.
“Desde  ese momento mi vida ya no tuvo importancia, mi esposa lo era todo para mi, todo lo que tenía se lo debía a su apoyo incondicional”.

Pasaron los años y Facundo cada vez estaba peor, bajo nuevamente a su puesto de agente y  los antidepresivos y la crisis actual no lo dejaban ni dormir o por así decirlo, no veía luz al final de su camino.
“Estaba totalmente derrotado, ya no me quedaban fuerzas para vivir, en cierto modo esperaba que me pasara algo, no sé, por ejemplo que un camión chocara de frente conmigo, yo no tenía la valentía para quitarme la vida, pero lo deseaba más que nada, ya tenía el ultimátum de mi jefe que si no incrementaba las ventas me despedirían”.

A eso de las nueve de noche y aún con cien kilómetros por recorrer, una luz encandilo a Facundo, como el mismo dice: “No tuve miedo, pensé que podría ser un camión de cara, pero al mismo tiempo me pareció extraño, la carretera en ese tramo es totalmente recta y hubiera divisado mucho antes la luz si hubiera sido un vehículo normal que transitaba por la pista contraria”.
“Era una luz más que brillante, no me dejaba mantener los ojos abiertos y fue en un par de segundos cuando desperté en un lugar como digo yo de paredes blancas, tan blancas que parecía que no hubieran paredes y fuera todo luz.
Miré en todos mis sentidos, no tenía miedo, me sentía tranquilo, pensé que había muerto y que había tenido un accidente, fue cuando de repente apareció él. Me digo : "Soy Kui, tu ángel estelar”.
Yo me quede pasmado al verlo,  con sus grandes ojos celestes, su  pelo rubio, su piel blanca y su dulce forma de hablar, él es un ser de luz como me explicó  y todo su cuerpo estaba rodeado de esta.
Kui me comento que su labor era mantener en equilibrio las almas de los humanos en la tierra y que por estos tiempos los suicidios se habían incrementado fuertemente, simplemente  el cuerpo estaba haciendo posesión del alma y Dios o la gran luz como le decía, lo había mandado junto a otros hermanos a limpiar las almas.
Me comentó que el estado de conciencia del humano se perdía completamente al nacer simplemente para poder subir a un nivel más elevado, antes de nacer son muchas las almas que piden una oportunidad en la tierra y los humanos olvidan y desagradecen el estar vivos, viven en un planeta hermoso, y tienen la gran oportunidad de manejar su destino, si fueran conscientes al nacer y supieran la finalidad de su vida, sería como darles la respuesta en bandeja.

Hablamos largo rato de mi vida y me hizo darme cuenta de lo herrado que estaba al tener esos pensamientos negativos, que lo único que hacían eran hundirme.
Me hizo entender y estar más tranquilo al comprender un poco que la muerte es un simple paso y que cuando a mi me llegue podré volver a estar con mi amada esposa.

En los años que facundo ganaba dinero, compró un terreno del cual soñaba sería su negocio y  tranquilidad monetaria en la vejez, lamentablemente y tras nuevos estudios de suelo, se llegó a la conclusión que la tierra no era cosechable y que si lo fuera seria simplemente para plantar Cullara, una maleza típica de la zona.
Tras años estar botado el terreno, un día y ante la expectación de la gente de la zona, las maquinas empezaron a trabajar, nacía Kui una gaseosa a base de la maleza Cullara, que si bien no tuvo muy buena aceptación al principio, al pasar un par de meses estaba completamente agotada.
Kui ahora no solo tiene gran aceptación en su país de origen, ya ha desbordado los mercados extranjeros, haciendo tiritar a la famosa bebida de cola.
Por estos días Facundo lidera una de las compañías más exitosas de la actualidad, además maneja el mercado de la maleza Cullara principal aditivo de la gaseosa Kui, de la cual además de ser refrescante se le han descubiertos otros interesantes usos en la medicina.

En su último viaje a oriente  y tras sus famosas  charlas motivacionales, un espectador  le preguntó  cuál era el secreto de la gaseosa Kui respondiendo este:   “Mi amigo extraterrestre me dio la receta,  solo él y yo sabemos de que está compuesta realmente".
Muchas especulaciones se han dicho con respecto a esta historia, lo cierto es que sea como sea Facundo Carvajal encontró el negocio de su vida, en donde otros veían simplemente maleza.

El número de la suerte


Parecía un día normal en la granja Stephenson. George Stephenson de cincuenta y tres años  y su esposa Rachel Stephenson de la misma edad,  junto a sus dos perros, Drago e Indus se disponían a dar un paseo  después de comer.

Ese día la Señora Stephenson acosado por un malestar estomacal decidió quedarse en casa,  por lo que George junto a sus perros fueron solos. “Caminamos cerca de tres horas y nos detuvimos en un pequeño rio que atraviesa el terreno a descansar, después decidí seguir un poco más hasta un bosque de almendros, con mi sorpresa que terminaría llegando a la carretera”.
Así es, George al pasar por el bosque de almendros, llegó al final del terreno que solo separaba con una valla la antigua carretera que va en dirección al pueblo montañoso de Big Rock. Tras pasar la valla y quedar sorprendido de haber llegado al límite de su terreno, George también se dio cuenta que estaba en el kilómetro ciento siete. “Era el típico cartel verde, se notaba por las condiciones que estaba, que llevaba años puesto ahí, simplemente decía kilómetro ciento siete”.
George al detenerse por unos minutos, vio su reloj y se di cuenta que llevaba mucho rato fuera de casa, sí que inmediatamente decidió volver, traspasó la valla y se dirigió en dirección a su casa. Pero fue en el mismo instante cuando dio la espalda a la carretera que por un estruendoso sonido voltió nuevamente. Sus ojos vieron el camión cisterna que manejaba  Robert Mc Adams totalmente fuera de control el cual finalmente volcaba y se detenía a solo unos metros.
“Corrí a toda prisa para prestarle mi ayuda, estaba mal herido, de inmediato llamé a emergencia y mientras llegaban traté de mantenerlo despierto”
“Cuando llegaron los servicios de emergencia  me puse más tranquilo, me sorprendió mucho que el cartel que marcaba el kilómetro ciento siete no estuviera, claro,  el camión estaba encima”.
Esa misma noche, George junto a su esposa Raquel,  hablaban de lo cerca que había estado de la muerte, reviviendo escena por escena lo sucedido. “Estaba totalmente impactado, no podía creer que un número le había salvado la vida”  dijo Raquel Stephenson.
Claro, George lo primero que recordó al  revivir la escena, fue que hace menos un año se había ganado más de doscientos millones de euros en el premio nacional de lotería con el cartón número ciento siete.
Desde de ese momento la vida cambio totalmente para George. “Hice un stop en el presente y retrocedí en mi recuerdo, me ayudé de la familia, de amigos y de fotografías. Estaba seguro que el número ciento siete era el de mi suerte y que tanto el evento de la lotería como lo del accidente no eran pura coincidencia”

-Corría el año 1958, un tres de abril y en la habitación ciento siete del hospital central nacía a las cuatro y doce minutos de la tarde  George Stephenson, lo peculiar era que la primera habitación que recibió su madre para el parto fue la ciento veinte y tres, pero por complicaciones del mismo el doctor por esos años encargado decidió trasladarla más cerca para estar más atento a sus cuidados.

-A los cinco años de edad y después de una visita a la casa de sus abuelos, Georgie como le decían de cariño sus padres, de un momento a otro se comenzó a sentir mal, sin pensarlo más sus padres lo llevaron de urgencia al domicilio del doctor más cercano, el cual vivía en la Avenida por esos años, Fourth Street número ciento siete, este le salvo la vida.

-El sueño de George era ser beisbolista, su padre lo llevó a probarse al club más famosos por esos días, el Red Horses, que un día al año hacia pruebas para encontrar nuevas promesas, tras esperar un par de horas tras la masiva convocatoria, George pudo jugar y quedar aceptado, el número de turno que le tocó fue el ciento siete.

-George conoció  a Rachel Stephenson antes Rachel Marshall, en la Universidad, en el aniversario ciento siete de esta.

“Me ha cambiado la vida al ver que un número ha estado presente en mi vida y a mis cincuenta y tres años recién me doy cuenta, me intriga seguir investigando, estoy seguro que el ciento siete ha estado presente más veces y lo estará”

Curioso caso el de George Stephenson, que nos adelanta que está preparando un libro con los detalles de sus últimos descubrimientos del caso, ahora queda en usted creer o no creer en los números, ya es sabido a base de la numerología la magia e importancia de estos en nuestra vida, tal vez saber cuál es su número secreto después de esta historia, no suene tan descabellado.


El típico caso del treinta dos


- Diga treinta y tres.
- Treinta y tres.
El doctor Ben Perley con cara de sin respuestas, acomodaba la parte superior de su estetoscopio para oír mejor.
- A ver ahora respire, retenga el aire unos segundos y exhale. Mmmm,  otra vez por favor……… Mmmm, otra vez por favor…….
-¿Está todo bien doctor?
- Un momento, a ver ahora, diga treinta dos.
- Treinta y dos.
-Mmmmm, como me lo imaginaba, el típico caso del treinta dos.
- ¿Como el típico caso del treinta y dos doctor?
- Usted no se preocupe, le voy a recetar un medicamento del cual se tomará su totalidad al llegar a casa, pero mucha atención con esto, se lo debe tomar al llegar a casa y antes de hacer cualquier cosa.

Este es supuestamente el dialogo que mantuvo el doctor Ben Perley con Williams Bortz, soltero de 35 años, abogado y titulado con honores en Lawyer´s City University, oriundo de un pequeño pueblo del este del país que nunca imagino que el caso típico del treinta dos le pegaría tan fuerte. 

Amigos de Williams relatan que era un hombre callado, bebedor de cerveza y que aunque a su familia la tenía lejos, este era muy apegado a ellos, “Incluso les llamaba todos los días domingos” relato Peter Adams, quien concluye diciendo “Con Williams esa semana habíamos quedado para ver el fútbol y beber cerveza, como no contesto a mis reiterados llamados, pensé que había cambiado de planes, no lo vi extraño, ya lo había hecho un par de veces, lo que si me pareció extraño fue que no me llamara en toda la semana, bueno después fui  a su casa y encontré el cuerpo”.

Su madre Margaret  Depaulis cree que todo comenzó después que Williams fue al médico. “Ese día me llamo y lo note extraño, bueno además era día martes a eso de las doce de la noche o bueno miércoles por la madrugada. Recuerdo su voz que temblaba, me contó que tras visitar al médico, el señor Perley no podía dormir y bueno algo de un treinta dos,  yo sin poder hacer nada y menos comprender lo que me decía, le pedí por favor que se calmara, no me supo explicar que le pasaba en realidad, si me dijo eso si, que no creyera en nada de lo que dijeran, eso fue lo último que escuche de él,  me preocupé y lo llamé al día siguiente, pero nadie me contestó”.

El comisario Steve relata un poco lo que sus ojos vieron al entrar en la escena, “Recibimos una llamada de su amigo Peter Adams que explicó que estaba muy preocupado y que ante una supuesta desaparición, forzó la puerta y encontró a Williams en esas condiciones”.
“Al llegar a la escena no podía creer lo que estaba viendo, su ordenador estaba encendido, él  estaba frente con sus ojos más que abiertos, con su mano derecha aún agarraba el ratón,  estaba como petrificado, parecía una verdadera estatua, pero sus ojos, eso fue lo que más impacto me produjo, los tenía completamente fuera de su sitio, pareciera que algo le hubiera asustado".

Aún la muerte de Williams es una incógnita y un caso abierto para el típico caso del treinta dos,  peritos eso sí ya esclarecieron que han podido determinar que por la posición de la mano derecha,  la sangre coagulada en esta y las horas que llevaba el ordenador encendido, Williams había estado más de cinco días frente a su ordenador, lo extraño comentan, fue tras analizar el historial de su buscador de internet, el cual reflejó que  Williams había estado visitando solo páginas del polémico caso del treinta dos y aún lo más fuerte es que solo visito tres diferentes.
La primera, de una reconocida revista científica que titulaba “Caso típico del treinta y dos, la enfermedad del mañana”. La segunda, la pagina personal de un prestigioso doctor, que titulaba “No deje que el treinta y dos entre en su vida” y por último una página que la policía aún está investigando y señalan que lleva más de dos años cerrada.
Por otra parte datan que su muerte fue en la madrugada del día miércoles, mismo día y hora que hablo con su madre. Sin duda un caso del todo por esclarecer, con muchas preguntas que resolver aún y mucho que saber de una enfermedad que es un completo misterio y que personalmente espero no vuelva a dar que hablar.

No somos agua ni menos arena


Luces destellantes,
panoramas de colores
 pensamientos y lagrimas
haciendo el amor
en los tejados del recuerdo
y yo,
que parece que estoy un poco más gordo
y tú,
que parece que ya no estás…..

El cabro chico chocando
su auto color rojo
en los muros que tienen
escritos de gente que pide libertad,
y encienden
velas por las noches
que mira el cabro chico
tras las cortinas,
sin entender
sin preguntar
quedándose dormido
para despertar
corriendo libre por las calles
con alas de pichuelo
que aun no le hacen 
volar.

 Y yo,
camino por las calles
de una ciudad cada vez mas mía,
tan mía como tuya
porque estas durmieron en tus sueños
una vez.

Y yo,
soy el elegido
para esta misión
y el mundo tiene que saberlo
que no existe mayor valentía
que aceptar el propio camino,
cogiendo los sueños
como si fueran frutos
del árbol que todos los días debemos regar….
Desde antes de la leche en teta
hasta después del último gin con tonic
 busca ser libre….
No somos agua ni menos arena
en esta playa,
las rocas se bañan con la espuma que bota la boca del mar,
las gaviotas se comen los pájaros sin alas
y nosotros, caminamos perdidos
teniendo miedo
de lo que nosotros mismo deseamos.