Amigo imaginario


Que gratificación
volver a ver a un amigo,
mis recuerdos son
de pelotas de papel  y
de gomas de borrar,
que de la mejor jugada
traspasaban el límite horizontal
y  gritabas conmigo el gol
saludando a la barra
que gritaba nuestros nombres
alzando banderas
y bañándonos con papel picado.

Por la noche te mantenías
al lado atento,
¿Recuerdas el primer amor
que me desveló
acercándome al colapso sentimental?
“Es que tengo penas de amor”
susurraba mi corazón,
y tú me hiciste empezar
mis primeros versos
y yo blanco perfecto reflejo del papel,  
me confesaste que escribir
es simplemente
dejar que hable el corazón
mientras se cierran los ojos
y se sacuden las alas.

Yo te recuerdo también
cuando mi abuelo murió,
fueron tus manos y no las mías
las que sostuvieron el cajón café
que se lo llevo bajo tierra,
y antes cuando pasamos a despedir su casa
la gente salía
a despedirse,
preguntándose
en que parte del cielo se venderán los caramelos, los helados y los refrescos
y si es verdad que al carrito color azul lo vieron en una esquina llorando y llorando,
nosotros nos quedamos fuera
en un silencio de 1 minuto y 67 años,
para que él
dijera hasta pronto
y cerrara el negocio de don lucho.

Te perdiste cuando fui
perdiéndome yo,
te olvidé
y debí llamarte
porque amigos como tú
solo se tiene uno  
en la vida.

Nos encontramos allá por la noche
como dos chiquillos aburridos,
que de un choque frontal sin sobrevivientes
se despiertan en el crepúsculo rosado,
en los manantiales de buena vibra
tendiéndose en los pastos verdes,
rodando y rodando por las colinas con los ojos cerrados,
las rodillas peladas
las miradas iluminadas
y riendo y  repitiendo
“una vez más”.

La vida es un embrollo,
es un nido
que guarda un huevo y
es un huevo que guarda un mundo
y tu amigo
que tienes el espejo en la cara
me lo dijiste
y  olvidé por mas
de un lustro
comprenderlo.

Te espero sentado amigo mío
frente a la ventana mágica,
solitario por momentos
mirando el campo azul,
aguardando la hora
segundo por segundo
respirando y respirando
y me dirás:  tranquilo….
y me dejarás
despedirme de los que amo
y también
me dejarás beber el ultimo vaso de vino,
pero tendré miedo  
y tú
me tomarás de la mano
llevándome hacia el túnel dorado
mientras yo con la otra trato de agarrarme
para poder quedarme.