Muere de viejo y no de sapo


Martín Azocar nunca pensó que tras su heroica acción ese día de octubre la vida le cambiaría por completo. Ocupaba las portadas de los diarios, era invitado a programas nocturnos e incluso estaba dentro de los cinco hombres más deseados del país según una famosa revista orientada al público femenino, pero lamentablemente y casi pasado un año del suceso, las cosas habían cambiado, volvía a ser un hombre común y unos fuertes dolores en la espalda lo tenían grave y postrado en una cama.

El tres de octubre del reciente año a eso de las diez de la mañana, Martín Azocar esperaba como uno más en la fila de clientes del Banco Estatal para ser atendido. Tras minutos de espera  e incomodo por tener que ir al baño, pidió a la persona que estaba delante suya que le guardara el puesto para a sí salir  de prisa y acercarse al bar más cercano.
Al volver, ya habían pasado diez minutos, la fila estaría más adelantada pensó, al acercarse en dirección a la puerta, un hombre corriendo salía a toda prisa del banco, lo miraba a los ojos y le decía “muere de viejo y no de sapo”( Común expresión utilizada para advertirle al receptor que es mejor que no se inmiscuya en asuntos que no son de su competencia).
Sin entender nada, abrió la puerta olvidando completamente lo que le había dicho aquel desconocido hombre.

“Simplemente abrí la puerta y sentí un golpe, ahí estaba tirado, con su arma y un montón de dinero, me di cuenta que el banco estaba siendo asaltado, la gente comenzó a aplaudir,  yo no entendía nada, era un héroe, al abrir la puerta le había golpeado fuertemente en la cabeza y con esto había quedado como se dice, bueno para nada”

“De pronto la vida me cambió, me trasformé en una persona mediática, mi nombre estaba en la boca de la gente, ganaba dinero por esto, las mujeres se me insinuaban cuando me veían, fue lindo mientras duro” Claro, ahora que pasó todo esto, cuento lo sucedido.
Así es, días después y tras dar declaración Martín Azocar aseguraba en el programa nocturno de moda que la acción la había hecho pensando muy bien detalle por detalle.
“Cuando fui en busca del baño mientras salía entraba un hombre muy  sospechoso, su mirada me decía todo, pude verle  incluso el arma,  es cuando sabes que va suceder algo y tienes que actuar, uno nunca piensa que va tener que hacer de héroe y salvar la vida de gente inofensiva, pero tras meditar unos minutos, esperé que intentara salir para golpearlo con la puerta”

Un poco ya volviendo a la normalidad de su vida y casi olvidado por completo, el mes reciente de julio, Martín sintió un fuerte dolor en su espalda, no le dio mayor importancia, pero día tras día el dolor se intensificaba aun más. Decidió ir al médico y tras exámenes se concluyo que sufría una enfermedad degenerativa de la columna, la que hoy lo tiene postrado en una cama.
“Yo creo que fue mala suerte, debí ponerle atención a lo que me dijo aquel hombre, si no hubiera entrado en el banco no hubiera sido nunca famoso ni menos un héroe, pero tampoco estaría postrado ahora en esta cama”.
Martín Azocar culpa de todo al destino y al no estar atento a las señales que te da la vida. Después de estar en la cima de la ola, ahora tiene que vivir el duro golpe de no poderse mantener parado, y como el mismo nos dijo: ”La última vez que intente levantarme parecía un verdadero sapo al no poder mantenerme en pie con esta bata de color verde”
Duro golpe para un hombre que nunca pensó que él no escuchar un simple consejo, le daría tantos problemas, si bien se desconoce la identidad del misterioso hombre que lo aconsejo diciéndole “Muere de viejo y no de sapo”, ya son muchos que lo culpan y que andan con cuidado por si extrañamente reciben un consejo de un extraño que sería mejor tomarle atención.