Visiones


Hay veces que despierto en el abismo solitario,
tan negro, tan dudoso
que camino detenido,
pero hay otras que prefiero sonreír
ante el eco de una ciudad alegre
que me mira dibujado en mi ventana
y yo aun me escondo,
pero busco el agujero
de una cortina calcinada
por un sol
que persigue pajarillos,
que vuelan por las cornisas celestes
y se detienen sobre los mares a comer
los peces que transpira la tierra,
y yo me pongo a llorar
salpicando afirmación
por la invitación
de sus picos fraternales,
de sus ojos elocuentes,
de su vuelo incomprensible...
y de la mano me llevan a pasear
cuando quedo satisfecho
los espíritus que duermen
en las curvas
de las calles oscuras,
que me dejan en casa rendido
regresando del jardín que será
el lecho de mi muerte
y el encuentro con los míos.