Habitantes oculares



Verdes víboras
en tus ojos despiertan
lanzado por la boca
diablitos arrogantes
cuando se te toma de la cola
y no te puedes dar media vuelta.
No!!!
No le digas que lleva víboras
ni que respire y peor aún, un ¿Qué pasa?
Déjala pudrirse como fruto olvidado
de merienda colegial de un mocoso perezoso, pero
abre bien los brazos cuando tengas que abrazarla
llegará como el viento de noviembre
que golpea las puertas
sobre muros indolentes
formando aquellas grietas
que marcan los minutos
de un reloj
perdido en la infancia
y al dormir mirará los rincones
para ver si las arañas
hoy tejen los años olvidados
las penas sin sentido
y una vida
desgraciada.