Dramatizaciones


La culpa la tiene el cimarrón
que miró  por la ventana aquel día
y justamente mis zapatos eran viejos
y por no mirarlos tanto…..que se yo
caí en sus ojos.
Vaya que noticia más alegre
vaya que augurio más republicano le has lanzado al destino
yo, ya no quiero obedecer su dedo punzante
sus cejas disparadas
sus labios hipnóticos
y su mano sobre el corazón
sí, eso es lo que me encandila y me saca de mis casillas
pareciendo un pobre cimarrón
con la mano sobre el corazón
sorprendido que le quepa en el pecho tanto sentimiento.

No es justo pedir consideración
cuando se lleva esperando casi 30 años a que escuchen tu caso,
la culpa la tiene ese desdichado
mírenlo
con la mano en el corazón
se ríe
sí, déjenlo reír
déjenlo también que con su cabeza
afirme tus cuestionamientos
y de sorpresa cierre la ventana y tú
te quedes mirando como perro solito en casa la puerta,
pero decides seguir 
haciendo cosas porque las sientes
y tu mano aún te parece un poco perdida
y mientras la buscas en tu bolsillo ya cumpliste 20 años
ya pasaste el colegio
ya golpearon la puerta y has hecho todo porque lo sientes
cumpliste ya los 30
buenas días
buenas noches
y has hecho todo porque lo sientes
y en el banquillo de aquella plaza te pones a curar las apuñaladas,
y te es imposible no llorar
vas retirando uno por uno 
los cuchillos brillantes de mangos anotómicos
y te es imposible retirar la mano del corazón
¡Resignación¡
gritas dejando a los arboles desnudos
hay una calle y dos veredas
fruta fresca
fruta prohibida
ojos blandos
piernas tiritando
puños cerrados
lenguas de camaleón
sonrisas hechas puzzles
mejillas secretas
abrazos punzantes
lagrimas venenosas
y conspiraciones personales.


Caída libre


Estoy cayendo
abro mis brazos
intento agarrarme
me es inútil por dios me es inútil
no hubo tiempo de reacción
ni momento crucial donde el héroe se salva por la fuerza que tienen sus dedos,
el roce
consume mi cara
mis cabellos se van al cielo
el miedo se va marchando
acá huele a muerto
ya es demasiado tarde
siento la tierra
sus raíces bebiendo mi sangre
mi piel pegada al rocío
mis huesos hechos arenilla y mis ojos,
mis ojos ya son de las marabuntas que se van en fila.
 
La oscuridad
te come más rápido que a una hamburguesa con queso, bebida y patatas,  
después de una fiestorra al estilo Rastafari,   
el tiempo se detiene
voy cayendo con sonrisa quinceañera
presiento que al golpearme contra el suelo
me levantaré
con típica expresión que se pone al decir “es la última vez”
y aunque nadie me vea y tenga cara de epicentro
me levantaré
para  gritarle a todo al mundo:
“He tropezado con la misma piedra
y he caído al mismo agujero”




Preludio anónimo


Perfume de temporada
olores mañaneros se confunden con los de la noche:
“Es que hoy me he levantado más alegre y cuelgan manzanas rojas de mis mejillas”,
parecieran perfectas cuando paseando por jardines de maleza gris
confundo la realidad de sus ojos al decirme adiós,
es que me miran para morderme los pies
para tocarme la cara y por las penitas que he vivido
para cogerlo de su corbata y bien de cerca decirle: “ tú eres mío”,
levanto mi mirada donde escasean hombres con corazón de chocolate
para perderme en la multitud que deja un camino directo a mi casa
y hoy me dormiré más temprano.

De lápiz labial se han pintado las calles
y cuidado con los agujeros que dejan mis tacones,
con galletas rosas y un te calentito espero a que tocas la puerta
y si mis calcetines tienen tanto glamour como mi ropa interior
Imagínate mi sonrisa invadiendo tu mañana
mis besos cayendo en tu cuerpo
mi pelo bañando mi espalda
tus manos sosteniendo mis caderas movedizas
tu sombra pronosticando mi presencia entregada
tus ojos cerrados pidiendo en secreto mi cuerpo
y tu pijama
un huequito bajo mi almohada.