Los pequeños sin rumbo


Cuerpos verdes se levantan
sobre los tejados rojos
donde vive el musgo del tiempo,
en la punta de los montes
viven reyes despeinados
que le  bailan al viento
y les gritan a las planos al llegar la lluvia
que se abran de piernas
para que pase el rio
y rueden y rueden las piedras,
el silencio de la tierra
es profundo y se cuela
por los poros y por sus ojos azules
donde duerme un sol
que se levanta temprano
a mirar el patio de la casa de veraneo,
allá arriba en el cielo
se fabrican sueños
y el humo blanco de las calderas
encandila los ojos
de los pequeños
que perdieron  el rumbo.
 

Corre corre que te pillo


El corredor de zapatillas cósmicas
se sabe de memoria la canción que habla de metas al pasar el próximo árbol
y puede meter la nariz entre las nubes y respirar el aire que los caminantes perdemos al encender el pitillo amigo,
lo andan buscando y es por eso que corren enloquecidos unos tras otros,
pero se ponen de acuerdo en carreras clandestinas  para que todos ellos puedan aprovecharse del descuido..... Cuentan las viejecillas que sacan las sillas del comedor a la calle.
Es una gran injusticia
tendré que fabricar un recolector para guardar el aire que pierdo al darle cada calada al cigarrillo,
también podría dejar de fumar y unirme a los colores fluorescentes…
Lo pensaré, lo prometo, aunque tendré que pedirle permiso también a la pereza, al control remoto, a la cerveza fría, a la escasez de tiempo y al cuaderno de escusas que dejo bajo la cajetilla de cigarrillos.

Linea 1 del metro dirección tristeza


Haciéndole un pulso al minutero
y con los pensamientos en su décima potencia
mis ojos, como de sorpresa llega una carta en la cual no dice la palabra “pagar antes de”,
proyectaron en el reflejo a mi derecha una señora con los ojos perdidos en agua,
los ojos en agua y la frente en presencia
el cuerpo en destierro y el alma,
el alma se le escapaba por la boca y ella
con su mano que estoy seguro que se movía triste la devolvía a sus adentros renegándole la salida.

El señor de zapatos extraños no la miró, siguió perdido ante los muslos juveniles de la muchacha que se sentaba de frente a él, el estudiante concentrado en alguna materia de interés tampoco, la mujer que leía apenas interrumpía su atención al pasar paginas y no la miró, la gente que entraba a la tripa veloz tampoco, ni el jubilado perdido en el tiempo de las ideologías, ni el policía encubierto, ni el pequeño niño que celebraba con sus ojos la grandiosidad de lo extraño, ni el trasnochador que se quedaba dormido, ni la locutora fantasma, ni los avisos publicitarios, ni los asientos vacíos y ni la estación donde finalmente  bajó la miró.
Su pena pasó totalmente desapercibida y eso que se podía oler a lagrimas interrumpidas, a descomposición de los caminos y se podía escuchar canción de corazón en sinfonía triste y gritos de reclamo revienta tímpanos. 

El regreso del espermatozoide


Un marinero de tierra se confiesa ante su hijo
y en la corazonada de una cerveza transpirada, piensa y piensa…..

Por el primer besugo que pesqué te lo juro
que no lo hice por querer queriendo
mas intenté solo meter el morro y salir corriendo,
en barcos de papel con velas encendidas
para ir alumbrando curvas y soplando faldas
y convertirme en el mercenario de las bragas
el amigo de los amigotes y el buen equilibrista del sexo pagado
y el déficit de sexapil.

Me he acercado a tu abuela querido hijo…
Para encontrar el agujero en la cortina de aquella ventana en esa habitación donde se hizo el acto amatorio, ese que me hizo salir corriendo de entre las piernas de mi madre después de nueve meses,
sí, el agujero por donde miró el matemático, el químico, el masón, el futbolista, el galancete, el escritor encubierto, el pequeño actor de reparto y el corazón con armadura de cera que encendí cuando no tenia ni luz y perdí hasta el recuerdo por pequeños sacos de harina al 90 por ciento de pureza.

Vamos a ver, no miento,  espolvorean mi actual ceremonia, pero ya no les permito:

Subirse al estrado y desnudarse ante el gentío, ser estrella fugaz en constelaciones conocidas, convertir el reloj en el enemigo y vomitar el corazón y tragárselo tantas veces que me salieron heridas mortales en el estomago que me dejaron trasparente, renegado de mi cuerpo y esclavo del descanso.

He retomado el camino que perdí el día que no me acuerdo o quizás que borré de la memoria por sanación personal y estoy aprendiendo a reír desde afuera hacia dentro….
A veces la vida te tiene que apretar los huevos y dejar colgando un rato para despertar de las pesadillas.

Mía


Muñequita inquieta
no esclavizas tu risa
por tu corazón de esponja,
ombliguito ajeno
en tu mundo blanco
déjame bañarme en tu mar
y conocer las medusas, los cangrejos y las mantarrayas
que escondes en tu casa,
quiero vivir en ella
para salir corriendo a tu sierra excitada
y dormirme finalmente en tus raíces largas
al extremo frio,
ojitos prematuros
sin visillos
de chimeneas rojas
pintadas de verdes
y sombreadas de amarillo,
pestañitas acrobáticas
cascada hipnótica
orejitas vergonzosas
y no puedo dejar de mirarte
sin estremecer mis sentidos,
labios blandos
gaviota que vuela
manitas dormidas
garras de sangre    
y no pares de arañarme nunca por favor.
Llegas a casa llorando otra vez
es que tienes el corazón mal alimentado desde niña,
lanzas tu bolso irreverente
me das en la cara
caigo desnudo
me coges de las mechas
y la casa se convierte en un remolino
en donde mis manos
se pegan a tus caderas
y domino tus dientes
que envenenan las sabanas
que enloquecen tus extremidades
y te digo fuerte
mirando galopear tu lengua
eres mía.