El regreso del espermatozoide


Un marinero de tierra se confiesa ante su hijo
y en la corazonada de una cerveza transpirada, piensa y piensa…..

Por el primer besugo que pesqué te lo juro
que no lo hice por querer queriendo
mas intenté solo meter el morro y salir corriendo,
en barcos de papel con velas encendidas
para ir alumbrando curvas y soplando faldas
y convertirme en el mercenario de las bragas
el amigo de los amigotes y el buen equilibrista del sexo pagado
y el déficit de sexapil.

Me he acercado a tu abuela querido hijo…
Para encontrar el agujero en la cortina de aquella ventana en esa habitación donde se hizo el acto amatorio, ese que me hizo salir corriendo de entre las piernas de mi madre después de nueve meses,
sí, el agujero por donde miró el matemático, el químico, el masón, el futbolista, el galancete, el escritor encubierto, el pequeño actor de reparto y el corazón con armadura de cera que encendí cuando no tenia ni luz y perdí hasta el recuerdo por pequeños sacos de harina al 90 por ciento de pureza.

Vamos a ver, no miento,  espolvorean mi actual ceremonia, pero ya no les permito:

Subirse al estrado y desnudarse ante el gentío, ser estrella fugaz en constelaciones conocidas, convertir el reloj en el enemigo y vomitar el corazón y tragárselo tantas veces que me salieron heridas mortales en el estomago que me dejaron trasparente, renegado de mi cuerpo y esclavo del descanso.

He retomado el camino que perdí el día que no me acuerdo o quizás que borré de la memoria por sanación personal y estoy aprendiendo a reír desde afuera hacia dentro….
A veces la vida te tiene que apretar los huevos y dejar colgando un rato para despertar de las pesadillas.