Los pequeños sin rumbo


Cuerpos verdes se levantan
sobre los tejados rojos
donde vive el musgo del tiempo,
en la punta de los montes
viven reyes despeinados
que le  bailan al viento
y les gritan a las planos al llegar la lluvia
que se abran de piernas
para que pase el rio
y rueden y rueden las piedras,
el silencio de la tierra
es profundo y se cuela
por los poros y por sus ojos azules
donde duerme un sol
que se levanta temprano
a mirar el patio de la casa de veraneo,
allá arriba en el cielo
se fabrican sueños
y el humo blanco de las calderas
encandila los ojos
de los pequeños
que perdieron  el rumbo.