Mía


Muñequita inquieta
no esclavizas tu risa
por tu corazón de esponja,
ombliguito ajeno
en tu mundo blanco
déjame bañarme en tu mar
y conocer las medusas, los cangrejos y las mantarrayas
que escondes en tu casa,
quiero vivir en ella
para salir corriendo a tu sierra excitada
y dormirme finalmente en tus raíces largas
al extremo frio,
ojitos prematuros
sin visillos
de chimeneas rojas
pintadas de verdes
y sombreadas de amarillo,
pestañitas acrobáticas
cascada hipnótica
orejitas vergonzosas
y no puedo dejar de mirarte
sin estremecer mis sentidos,
labios blandos
gaviota que vuela
manitas dormidas
garras de sangre    
y no pares de arañarme nunca por favor.
Llegas a casa llorando otra vez
es que tienes el corazón mal alimentado desde niña,
lanzas tu bolso irreverente
me das en la cara
caigo desnudo
me coges de las mechas
y la casa se convierte en un remolino
en donde mis manos
se pegan a tus caderas
y domino tus dientes
que envenenan las sabanas
que enloquecen tus extremidades
y te digo fuerte
mirando galopear tu lengua
eres mía.