Lagrima cosmopolita



Las industrias ya no llaman a sus trabajadores para volver al trabajo.
Robin Hood ha subido más de 100 kilos y esta postrado en su cama sacándose la cera de los oídos con sus flechas apolilladas.
El perro mira los coches y no entiende el abandono de su amo, ni su casi seguro destino entre asfalto y caucho,
las abejas se fueron a vivir al sol
y mientras se apaga una vela en algún lugar del mundo se prende otra.

A veces me veo morir
a veces también cierro los ojos porque le temo a la muerte
otras quisiera resucitar para terminar lo que no he terminado,
a veces me quedo en silencio y me aburro
otras lo paso tan bien
que mi corazón le pertenece al mundo,
y este año los frutos saldrán más jugosos
y mañana me levantaran temprano los montes para ir a visitarlos,
pero en algún momento me entristeceré otra vez
y todos en batahola lloraremos  en nuestras cunas
llenando los bares
los centros comerciales
pareceremos masa aguada
sincronización perfecta,
es que nunca estuvimos más cerca y tan separados.