Sincronización idílica


La avenida
los arboles
el cemento fresco
las esquinas secretas
el nervioso polvillo
las meadas de los perros
el envoltorio de caramelo que aprendió a volar
los pasos peatonales
y los semáforos preocupados.

El autobús florecido
las nubes grises en verano
el bar que bosteza
el viento menguado
el calor del pueblo
la transpiración de los años
la nostalgia de las fachadas
y la superposición de los seres
unos ahí y otros allá. 

El ganado ha despertado
las ventanas hoy se han excitado
se respira combustión
y los chicles siempre vendrán bien
si lo que quieres es:
terminar pegado y gritar:
“Yo pertenezco a este mundo”

Las ratas duermen
los fantasmas aún están nerviosos
los focos están dirigidos
los ojos inmaculadamente adiestrados
el paisaje parece más bello
y hoy
me he quedado mirando los detalles.