Tata Lucho


Hospital militar
zona oriente de la capital
día de visitas
por todos los sitios
la familia, los amigos
los conocidos, los no bienvenidos
los doctores y los enfermos
todos cuidadosamente distribuidos
ante mi camino. 

La maquinita de café
la multitud fumando
la multitud sentada
el televisor en mute
los pasillos artificiales
el olor a destierro
las puertas prohibidas
y las miradas de esperanza.

Escalera o ascensor
a veces no hay tiempo
y el corazón tiene boca y grita
“tu tata se nos va”.
Escalera séptimo piso
y el corazón tiene dientes
para morderte los talones,
y el recuerdo se parece a los escalones
a los siguientes
y a los anteriores
que se fusionan en el tiempo
para lanzarte como cohete al presente.

Tu tata ha muerto
me dijo mi tía al verme aparecer
por entre las dimensiones
elípticas de la vida,
aflorando los por qué
y los dolores de alma. 

Camine a la despedida agónica
para ver la muerte en sus ojos,
lo besé
lo abrasé
aún lo hago,
y en la privacidad de la habitación
lo deje partir
como luz a través de la ventana,
y antes de perderse más allá de la línea imaginaria
me dijo hasta pronto, 
mientras yo llorando y llorando
como ahora mismo lo hago
le imploraba por favor que volviera.